Vive Alfajayucan encrucijadas respecto al ámbito del turismo

  • Son diversos los agentes sociales y culturales que impiden su desarrollo
  • Algunos apuestan por coordinar esfuerzos y buscar otro tipo de respaldos

TRABAJO ESPECIAL

Hugo Cardón

Foto: Aldo Falcón

Foto: Aldo Falcón

Falta de recursos, desconfianza de habitantes y la poca visión de lugareños son los principales problemas que enfrenta Alfajayucan para explotar las bondades naturales y materiales con que cuenta, lo cual redundaría en beneficio de su población.

Alfajayucan es uno de los pocos municipios del Valle del Mezquital que no explota el rubro turístico, por lo que esta demarcación, junto con sus más de 45 comunidades, es considerada “virgen” en dicho sector.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) los más de 16 mil 800 habitantes de esta municipalidad basan su economía en la agricultura y ganadería, aprovechando el agua almacenada en las cuatro presas con que cuenta.

Debido a problemas económicos que enfrenta y baja rentabilidad de campos buscan algunas otras alternativas a fin de que lugareños tengan mayores ingresos, así como fuentes de empleo, de ahí que desde hace cinco años creció el interés por invertir en el ámbito turístico.

 

PROYECTOS. De acuerdo con el director de Turismo de Alfajayucan, Luis Fernando Hernández González, hasta el momento solamente se tienen dos proyectos consolidados como atractivos turísticos; no obstante, ya se trabaja en cuatro nuevas iniciativas.

Expuso que el Parque Ecoturístico de Madho Corrales es la cooperativa más importante de la demarcación; sin embargo, todavía permanece en proceso de desarrollo, al igual que la presa Golondrinas, ubicada en la comunidad Zozea.

“Todavía trabajamos en el crecimiento de estos desarrollos, seguimos impulsado otros; buscamos la forma de aprovechar las pinturas rupestres ubicadas en San Antonio Tezoquipan, la construcción de un parque acuático en la comunidad de Taxie, asimismo en San Francisco Sacachichilco quieren consolidar un parque”.
Hernández González expuso que el turismo en Alfajayucan trabaja de la mano con un conjunto de actividades culturales y artesanales que fortalecen acciones, pero actualmente enfrentan conflictos que atentan contra el patrimonio de la sociedad.

PROBLEMÁTICA CULTURAL. Uno de los principales atractivos turísticos no tangibles de Alfajayucan son sus carnavales, con los tradicionales “naranjazos”, que tienden a desaparecer debido a que las nuevas generaciones ya no se interesan en estas prácticas heredadas por sus ancestros. Hasta hace algunos años contabilizaban un total de ocho comunidades que ejercían este tipo de manifestaciones culturales, actualmente sólo en los poblados El Espíritu, Xamaje, San Antonio Corrales y El Boxtho preservan dichas festividades.
De ahí que la alcaldía implementó un programa para apoyar y preservar este tipo de manifestaciones culturales que tienden a desvanecerse, para ello el municipio destinó un presupuesto anual de 28 mil pesos con el propósito de financiar a estos cuatro poblados.

Otro de los puntos sería no dejar de lado al grupo de artesanos, quienes actualmente enfrentan una crisis debido a la sobreexplotación de materia prima que utilizan, como la palma para elaboración de productos.
Debido a lo anterior en comunidades como Santa María La Palma tienen que salir a otros lugares para conseguir materia prima, de ahí también que ya se trabaja en proyectos para la reforestación de este recurso natural.

En todo Alfajayucan fueron contabilizados un total de 100 artesanos, en su mayoría de comunidades como Taxhie, Naxthey, Santa María La Palma, San Antonio Tezoquipan, San Lucas, además de Yonthe Chico, zonas donde realizan los sombreros y canastas, entre otros productos.

 

EMPRESAS DE ÉXITO. Paseos en lancha, área infantil, tirolesa, zona de acampar, renta de cabañas y lanchas de remo, además del servicio de restaurante, es lo que ofrecen 51 socios que integran la Cooperativa Madhó Corrales, ubicada en la zona norte de Alfajayucan.
Hace algunos años los socios de esta cooperativa estaban enfocados a la agricultura, hoy en día se transformaron en empresarios que buscan afanosamente consolidar este desarrollo ecoturístico como uno de los mejores en la entidad.
Juan Trejo y Efraín Robledo, gestores de este proyecto, vieron los primeros avances del centro turístico en agosto de 2011, luego de que se invirtieron 2 millones de pesos del Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco), estrategia de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) para la construcción de un restaurante y cabañas.

No obstante, aún falta mucho trabajo por parte de las autoridades locales para aprovechar diversos atractivos con que cuenta esta región del estado.