Las memorias de Prisciliano

Carlos Camacho

 

Carlos Camacho Quien lo ve a primera vista pensará que se trata de “un viejo refunfuñón”, que por todo regaña y que es un “grinch”. Pero no… hablar con él, discutir, debatir, abrevar de su vasta sapiencia, es un privilegio que pocos podemos disfrutar, como cada miércoles, cuando nos reunimos para compartir el desayuno e intercambiar puntos de vista sobre diversos temas, de los que él es una biblioteca andante y conoce al dedillo.

Su formación académica va de la docencia -egresado del Centro Regional de Educación Normal- con título de abogado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), una amplia trayectoria política, que va desde su liderazgo estatal en la CNOP, diputado federal y hoy magistrado del Tribunal Fiscal Administrativo, una parte sustantiva del Poder Judicial del estado de Hidalgo.

Pero no sólo eso, tiene un exquisito gusto por la música, toca la guitarra, declama y es bohemio de los buenos. Por tanto, una velada musical, entre versos, sonetos y canciones de amor, es garantía de una gratísima experiencia.

Por eso cada año se da el lujo de enviar, a manera de tarjeta navideña a sus amigos, un soneto escrito especialmente para la temporada navideña y como un detalle para sus amigos.

Esta vez, a instancias del Consejo de la Judicatura, el 9 de diciembre (mañana) a las 18 horas en el auditorio “Benito Juárez” del Tribunal Superior de Justicia, presentará una más de su ya larga lista de obras titulada “Reflexiones de un Magistrado”, que nos permitirá una oportunidad más de escuchar al excelente charlista, al hombre del fino lenguaje y la palabra fácil, que acomoda a la perfección cada que vierte su punto de vista sobre un tema específico.

Y como presentadores tendrá al magistrado Raúl Arroyo González y a Oziel Serrano Salazar, presidente de la Fundación Colosio del PRI.

Quizá esa sería la única excusa que se le pondría, ser un “descarado” priista, pero a estas alturas cualquier error se le puede perdonar.

 

[email protected]