El potencial de las APPS

David Colmenares

David ColmenaresLa semana anterior se realizó importante evento sobre las APPS, encabezado por los secretarios de Hacienda y de Comunicaciones y Transportes. Hicieron anuncios para este año, de 12 proyectos de largo plazo, para infraestructura carretera y hospitalaria, con inversión estimada de 22 mil millones de pesos y José Antonio Meade mencionó que se tiene previsto otro bloque o paquete de 18 proyectos más para el próximo, fundamentalmente en el sureste, por un valor aproximado de 36 mil 400 millones de pesos.

Se trata de obras que construye y administra el sector privado, de acuerdo con la ley, normativa y control del sector público, que además no impactan el presupuesto, menos al corto plazo.

En tiempos como los actuales su potencial es importante, no sólo por empleos que genera durante su construcción, sino los que se crean para su operación, los cuales son permanentes.

Entre los proyectos anunciados para este año cinco son de infraestructura carretera, cuatro de conservación y rehabilitación de tramos carreteros entre los que se encuentra uno en Hidalgo.

Varios en materia hospitalaria, dos para el IMSS, entre ellos la sustitución del Hospital General en Tapachula, y tres proyectos para el ISSSTE, entre ellos uno en Tabasco.

En condiciones de limitaciones fiscales y presupuestarias no podemos lamentarnos solamente, sino ver qué hacemos por nosotros mismos, buscar opciones de financiamiento novedosas, por ello destaca el potencial que significan las APPS, con lo que se trata de ganar-ganar, el beneficio social y la ganancia legítima de inversionistas. La clave siempre será la transparencia.

Estamos ante un instrumento mejorado, que permite la inversión privada en proyectos de infraestructura, que construye y opera, sin impactar en corto plazo el presupuesto, bajo ciertas reglas y condiciones. La ley de APPS en México data de 2012, pero su última reforma se publica en abril de 2016.

No sólo para economistas es claro que sin inversión no hay crecimiento económico y sin este no habrá desarrollo, no hay empleos suficientes, crece la informalidad y bajan los salarios reales. Desafortunadamente en México la inversión pública y privada tienen niveles muy bajos tanto históricos como en comparación con otros países. Como acaba de señalar el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), que dirige Luis Foncerrada, la inversión pública tuvo el año pasado su nivel más bajo en 70 años, mientras que la privada sólo alcanzó 18 por ciento, en total 21 por ciento, lo que -dice el CEESP- contrasta con el 35 por ciento acumulado por Corea del Sur. Entonces, para  dinamizar la inversión privada es necesario contar con lo que se llama clima de inversión: fundamentalmente estado de derecho, seguridad jurídica y pública, normativa clara y transparente, así como combate efectivo a corrupción y al chantaje, mal llamado, social.

Finalmente, las APPS utilizadas para infraestructura carretera, hospitales y cárceles, son muy útiles, provocan de inmediato beneficios, e incluso generan su propio pago; sin embargo, dudo que sea el mismo caso cuando, como ha sucedido en algunos estados, se usan para construir oficinas de gobierno, que no generan ahorro y sí una carga financiera importante para los gobiernos estatales, además facilitan los bloqueos, como sucede en estados como Oaxaca.

 

 Twitter: @davidcparamo