Contrastes

Andrés Torres Aguirre

Andres Torres Aguirre Desafortunadamente las autoridades estatales no han encontrado la fórmula para generar condiciones de oferta turística que inviten a los paseantes a quedarse en Hidalgo más de dos o tres días.

Las vacaciones de Semana Santa son El Santo Grial de los prestadores de servicios turísticos en Hidalgo que como pueden atienden la desbordada demanda que sólo tres días al año tienen.

Por más que las autoridades turísticas argumenten, con cifras, que la entidad recibió millones de paseantes durante el lapso en cuestión y que la derrama fue más que generosa, ese concepto es lo que se consigue no lo que podría ser.

La mayoría de los millones de turistas que vienen a Hidalgo en Semana Santa también generan una infinidad de situaciones a resolver siempre de manera improvisada.

Quienes deciden venir a Hidalgo, principalmente a los balnearios, saben perfectamente el viacrucis que les espera, no planean quedarse mucho tiempo y su determinación se sustenta en el bajo costo del periplo comparado con ir a alguna playa donde si tendrían que pagar hospedaje, llevar un vehículo en buenas condiciones o cuestiones tan nimias pero que contabilizan como el comprar un traje de baño.

Ese turismo de anafre y bolsa de pan Bimbo, como le llaman despectivamente, no tiene como prioridad comprar artesanías locales o conocer un poco más de la cultura de la zona en donde se localiza su destino. Quieren mojarse y pasar un buen rato en familia, nada más.

Ninguna sesuda autoridad especializada en turismo identificó que hoy la actividad turística se divide en estratos culturales, sociales, económicos y hasta de edad; cada uno tiene sus características por lo que si de verdad quieren hacer del turismo una bujía de desarrollo no basta contabilizar paseantes y el dinero que dejan un fin de semana.

Se vuelven simplones los funcionarios que llenan sus discursos con argumentos de recursos económicos dejados por los turistas en Semana Santa porque olvidan, no saben o no quieren decir cuánto cuesta recibirlos, subsanar los daños que dejan al entorno, entre muchos otros incidentes que ocurren en los días de asueto. Estoy seguro de que no hablaríamos con tanto ahínco de un éxito económico vacacional si contrastamos la derrama que dejan los millones de paseantes durante Semana Santa contra las afectaciones al entorno o al patrimonio de los hidalguenses en ese mismo lapso.

 

Twitter: @bamtorre

@vocales_radio