Matrimonio, ¿igualitario? II

Amira Corrales

Amira CorralesEn la entrega pasada comentábamos el derecho de las personas a contraer matrimonio con quienes ellas decidan, independientemente de su sexo, bajo la ideología de que el amor es lo que une a las personas y no los arreglos o las leyes, porque entonces no es verdad que somos iguales, no es verdad que todos y todas gozamos de los mismos derechos. Sin embargo, también comenté que hoy hablaríamos del matrimonio de las personas de sexo opuesto. De acuerdo al código familiar del Estado de Hidalgo, el matrimonio es la unión legal de un hombre y una mujer y aunque la Corte ya declaró anticonstitucional este precepto (debido a un principio de discriminación: hombre y mujer únicamente), en Hidalgo sigue vigente, por lo que las únicas uniones que se reconocen son éstas: las heterosexuales. Y aunque en nuestros sueños más rosas, esas son las uniones deseadas, permitidas, legales y que crean derechos para ambas partes, lo cierto es que no son igualitarias. Y no porque la ley lo diga, sino por los usos y costumbres. Hombres que deben proveer, a quienes la carga de una familia completa es únicamente responsabilidad de ellos, ocasionando fuerte presión; rol derivado de las tradiciones. Así mismo, mujeres que dedican más de 12 horas diarias al hogar, preparación de alimentos y cuidado de hijos e hijas, sin descanso, días feriados, vacaciones y peor aún, sin remuneración. Hombres con derecho a salir con los amigos –y amigas- y mujeres sin esas mismas prerrogativas. Hombres con el privilegio de trabajar fuera de casa y no dentro, mujeres sin permiso de trabajar fuera del hogar pero sí dentro; derechos desiguales en la separación, economías mayormente precarias para las mujeres, custodia de hijos e hijas para las madres casi de forma exclusiva, en fin, roles previamente establecidos sin acuerdo o concesiones. Algunas personas preguntan: en el matrimonio de personas del mismo sexo, ¿quién lleva el papel del hombre y quién el de la mujer? Ojalá ninguna, contesto, porque si los roles tradicionales también se van a trasladar a otro esquema, ¿Cuándo aprenderemos nuevas e igualitarias formas de convivir?