Sororidad o rompimiento de creencias II

Amira Corrales

 Amira CorralesLa semana pasada hablábamos de un ejercicio muy peculiar: dejar de hacer juicios de valor hacia la conducta de las mujeres, entre mujeres. Ya de por sí, es duro el escrutinio masculino y sus consecuencias… En eso estaba yo, cuando en internet me encuentro notas como “enseñó más de la cuenta” o “usa tacones en la zona de desastre”. Cierto es que los medios  reproducen la ideología de juzgar a las mujeres, por ejemplo,  cómo se visten. Llama la atención que no es el caso hacia los varones, ellos pueden vestirse como quieran y no ser la nota. Ya basta. Lo peor es que nos damos cuenta, no que nos hacemos daño, como dice un dicho popular, sino que seguimos alimentando al monstruo patriarcal que nos mantiene divididas, como enemigas; que nos sigue rivalizando por banalidades como la belleza, la clase o la ropa. Nuevamente, las invito a hacer la siguiente reflexión, en toma de protesta, en forma de decreto:

  1. Yo he criticado a las mujeres que tiene muchos hijos e hijas, y ya no lo hago.
  2. Yo he criticado a las mujeres poco femeninas o muy femeninas, y ya no lo hago.
  3. Yo he criticado a las mujeres masculinas, y ya no lo hago.
  4. Yo he despreciado a las mujeres que no tienen estudios, y ya no lo hago.
  5. Yo he insultado a las mujeres por su edad madura, y ya no lo hago.
  6. Yo he criticado a las mujeres por dejarse manipular o golpear de los hombres, y ya no lo hago.
  7. Yo he criticado a las mujeres que han sido infieles, y ya no lo hago.
  8. Yo he criticado a las mujeres que exigen pensión alimenticia, y ya no lo hago.
  9. Yo he juzgado a las mujeres que pasan violencia, y ya no lo hago.
  10. Yo he juzgado a las mujeres que no superan las cosas fácilmente, y ya no lo hago.
  11. Yo he criticado a las mujeres por su peso, y ya no lo hago.
  12. Yo he juzgado a las mujeres que dependen del esposo, y ya no lo hago.

CONTINUARÁ…

 

Twitter: @AmiraCorrales