Enojo y asepsia priista

Carlos Camacho

 

Carlos CamachoLa reflexión es simple: si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene un padrón de 160 mil afilados y si a una elección convocan a cinco familiares más, entonces cualquier elección estaría ganada. No es así, y eso se debe a la simulación con la que muchos priistas actúan a la hora de sufragar.

Muchos por enojo, otros por desdén, otros más por descontento y hartazgo, pero el “tricolor” ha hecho cuentas y de sus 160 mil afiliados ubica a unos 60 mil simuladores.

Por eso el tiempo de intercampañas, que comenzó el lunes pasado, al concluir las precampañas, se tomará para, entre otras cosas, realizar una auditoría seccional por seccional, que derivará en una depuración, con el propósito de acabar con los simuladores.

Por cierto, en Pachuca se detectaron 12 seccionales priistas que operan para el precandidato a diputado federal, Daniel Ludlow Kuri, sin dejar su cargo de representación “tricolor” en la capital del estado.

Al mismo tiempo se buscará concretar el proceso de cicatrización, que se ha postergado por diversas razones, lo que hace ver una “sana distancia” entre quienes despachan en el edifico del bulevar Colosio y los que lo hacen desde la Plaza Juárez.

Aunque varios de los resentidos han demandado que sea al propio gobernador Omar Fayad Meneses quien los llame a la reconciliación, no aceptan intermediarios.

La tarea para el dirigente estatal del PRI, Leoncio Pineda Godos, será a contra reloj, pues restañar heridas de hace más de un año en mes y medio, parece una empresa inalcanzable, más aún cuando ese partido carga con el desprestigio del gobierno, justo cuando apuesta a mantener el poder y ganar el mayor número de espacios en el Congreso de la Unión y, para el caso de Hidalgo, la mayoría en el Congreso local.

 

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