Diputados locales

Andrés Torres Aguirre

La estrategia priista para la elección que tendrá como resultado un nuevo Congreso estatal busca soportar sobre los aspirantes de mayoría, el grueso de la votación.

Los malos resultados de las campañas de senadores y diputados federales, que ya cumplieron en un mes, llevaron a los estrategas del Partido Revolucionario Institucional a diseñar un nuevo plan porque el tiempo se agota y los sondeos de opinión sólo muestran que la brecha se abre de manera negativa.

Este fin de semana, los candidatos a diputados locales iniciaron sus campañas, pocos son los distritos donde hay plena confianza, principalmente porque el efecto generalizado en el ánimo de la población es contrario al gobierno, a las autoridades a cualquier representante de la oficialidad. Hay mucha molestia, reconocen candidatos y autoridades de todos los partidos políticos.

Sin recursos, pero también sin interés, las propuestas  de los candidatos al Congreso federal no penetran entre el electorado hidalguense, son tantos los partidos, las alianzas y los nombres que lejos de saturar el espectro informativo en Hidalgo, las campañas pasan desapercibidas.

Apenas un debate entre aspirantes se llevó a efecto en el Distrito VII, pero está confirmado que no habrá más porque los candidatos del PRI no quieren arriesgarse.

Los propios candidatos confiesan a sus leales que el saldo de los primeros días de campaña es desalentador, reclamos, molestia, desencanto y hasta agresiones enfrentan.

Comenten el mismo error, culpar a los demás de estas circunstancias adversas y no aceptan que fue irresponsable iniciar la empresa de las campañas electorales prácticamente desnudos: sin argumentos, sin orden, divididos.

Ante el difícil escenario, los especialistas en campañas regresan al “libro” y recomiendan acarreados, reparto de “lunches”, matracas y aplausos comprados para dejarse sentir. ¿Habrá suficiente tiempo?

 

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