Acosos

Amira Corrales

En un foro respecto al tema del acoso sexual, que organizaron jóvenes estudiantes, las reflexiones que se generaron en torno a éste, fueron realmente enriquecedoras. Una de las primeras conclusiones que se obtuvieron, desgarradoras por cierto, fue que se resumen en dos emociones primordiales, lo que éste tipo de prácticas machistas deja en las mujeres acosadas: la primera es miedo: un miedo que es desde paralizante y que no te permite reaccionar, o en el mejor de los casos te impulsa a huir, hasta un miedo que limita tus actividades y comportamiento, quitándote la libertad y se coloca en el eje de tu vida. Yo pregunto a los varones, si alguna vez, ellos han experimentado este tipo de miedo, limitante, congelante, para salir a la calle o para ir a trabajar o a la escuela, en donde te percibes como blanco de un ataque que amenaza tu integridad física y sexual, en el que la propia víctima se autocastiga, autoculpa y cree que la única solución a dejar de sentirse  amenazada, es dejando de hacer, vestir, caminar, hablar, evitar, saludar, sonreir… La segunda emoción más común por este tipo de agresión, es el coraje: esa rabia que se siente por la ofensa de ser considerada objeto, carne, complacencia a la mirada de los otros, que como varones se creen con derecho no sólo a pensarlo, sino a externarlo en el grito de la calle, en el acercamiento en la oficina, en los mensajes de whats, al tratar de obtener otra calificación, en la tienda, en el puente, en los autos que se acercan, en la obra de construcción, en los traslados del tuzobús… En mis años que llevo como docente, no había experimentado un foro en el  que se desbordaron  emociones que se habían ahogado y que salieron a la luz gracias a estos temas tratados en público, a la desnaturalización de esta violencia considerada tan normal. Varias de las estudiantes soltaron en llanto, otras tantas humedecieron sus ojos. Dos varones hablaron de sus experiencias de acoso, hechas por otros hombres. No somos nosotras las que debemos cambiar, son los acosadores.

 

Twitter: @AmiraCorrales