El Vih y la discriminación

 Amira Corrales

 Las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana, VIH, pueden llegar a padecer una fuerte discriminación por parte de la sociedad, pero esta llega a ser aún más dolorosa cuando ésta se ejerce por parte de sus seres queridos y el personal de salud. En una presentación que desarrollaron alumnas de la Universidad, acudieron a dar su testimonio dos jóvenes que tienen este virus, para informar a las y los asistentes sobre sus experiencias. El objetivo de estos testimonios es sensibilizar a quienes los escuchan, sobre lo que viven las personas con este virus que genera el SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida), sino toman retrovirales. El virus entra al cuerpo a través de tres formas: de la madre al hijo en el parto –sólo si la madre portara el virus y el médico/médica que la atiende no conociera esta información-, al amamantar –cumpliendo los requisitos anteriores-, por una transfusión sanguínea con sangre infectada, y por medio de relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Por cierto que la mayoría de personas que contraen el virus, es a través del coito, en todo el mundo; ya que las transfusiones de sangre, en muchos lugares, llevan una fuerte revisión; las madres con VIH que llevan control de su embarazo y parto, evitan contagiar a su bebé; pero las personas que tienen sexo sin condón, arriesgan demasiado su salud al no protegerse contra el virus, ya que hasta el momento, es el único medio conocido, accesible y barato, para protegerse no sólo de adquirir VIH, sino otro tipo de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y embarazos no deseados. Si consideramos que la mayor parte de las y los seres humanos, tenemos una vida sexual activa durante un promedio de 45 años, con diferentes personas, el riesgo de presentar una ETS sin usar  preservativos de forma correcta, es muy alta. Sigo sin entender entonces, como algunas personas pueden ofenderse y tener estigmas por alguien que haciendo lo que la mayoría hacemos, ha adquirido el VIH y discriminan, aíslan, dañan. Felicito y celebro a quienes con VIH, nos enseñan que son iguales a nosotros.