Enojo

Juan José Herrera

Cuentan las malas lenguas que no todo fue “miel sobre hojuelas” durante la reciente visita de Andrés Manuel López Obrador a Hidalgo, y es que resultó más que evidente el pleito casado que traen morenistas y petistas de varias regiones, en la perruna disputa del “amor” que pueda entregarles su máximo líder con algún huesito.

Quien de plano demostró en este marco, al menos en Ixmiquilpan, una vez más que es un auténtico prestidigitador político, fue Cipriano Charrez, el cual busca nuevamente un cargo público ahora bajo las siglas del Morena y quien no dejó llegar al templete a su hermano Pascual.

Amén de las discordias, según trascendió nada más terminar el evento que tuvo lugar en la demarcación de los balnearios, el aspirante presidencial tuvo además una breve reunión privada con José Huerta Vite, administrador de El Tephé, ligado desde hace tiempo a diversos negocios con Cipriano, como un equipo de basquetbol que no cuajó, y concretada por el propio exalcalde, donde hablarían de temas económicos y el prominente porvenir.

Lo cierto es que don Andrés Manuel subió más que molesto al estrado, pues fue la primera ocasión en todo su periplo de campaña aun por las regiones más violentas del país, donde el supuesto operativo de seguridad organizado por Charrez resultó excesivo, por decir lo menos.

Entre filtros de revisión colocados sobre la carretera federal de paso por la cabecera municipal, además de simpatizantes y militantes de ambos organismos, al final terminó todo en un embrollo que marcó de manera evidente el rostro del candidato a la presidencia.

Las pugnas interiores de una coalición que tampoco cobró vida en Hidalgo entre PT y Morena, superó los límites para extenderse a otros partidos políticos que hoy acusan supuestos acarreos, promesas económicas para abarrotar los mítines del tabasqueño y el insistente uso de recursos humanos y monetarios de una universidad donde la autonomía ha sido manoseada al antojo de un grupo en particular.

Otro dato interesante que bien pudiera aclarar el dirigente estatal de Morena, Abraham Mendoza Zenteno, señalado incluso por los propios morenistas, es si fue o no cierto que para llenar los espacios con “miles y miles” de supuestos adoradores de AMLO, trajeron a Hidalgo una buena cantidad de personas desde el vecino estado de Veracruz, además de prometer hasta 2 mil 500 pesotes a cada representante de casilla.

Sobrarían motivos para el enojo del señor candidato.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap