Posible

Juan José Herrera

Ahora que concluyó el proceso electoral, que dejó por supuesto heridas graves sobre todo para el priismo, puede decirse ya abiertamente lo que muchos no quisieron ver ni escuchar.

Y es que en Hidalgo, uno de los últimos reductos del Partido Revolucionario Institucional a escala nacional, demasiados factores convergieron para terminar de hundir una nave que, pese a todo, algunos dirigentes se empeñan en no abandonar o a quienes tal vez no los dejan ir.

Si bien es cierto que hubo trabajo, quizá el mismo o más del acostumbrado durante cada elección, esta vez no fueron suficientes los compromisos de palabra y mucho menos la selección de perfiles desgastados, en otros casos desconocidos o demasiado soberbios que, a la par de un aspirante presidencial maniatado por las propias circunstancias de grupos políticos internos, al final fue más que obvio el desamparo para todos.

En Hidalgo durante campañas, pese a reuniones diarias donde había instrucciones precisas, derroteros a seguir y acciones específicas repetidas una y otra vez desde la cúpula estatal, fue claro que tanto representantes, militancia y sobre todo la misma población en cada una de las regiones asumieron al unísono implementar esa estrategia que más duele a los políticos: el voto de castigo.

Ese mismo argumento que, como nunca, fue más visceral que reflexionado en las casillas el pasado domingo dio como resultado lo que ya conocemos: el empoderamiento de una facción que, incluso en algunos casos sin hacer prácticamente campaña ni tener propuestas claras, dominará a partir de septiembre el Congreso local con sólo dejarse llevar por el maremoto AMLO.

Con todo, luego de lamentaciones, regaños y temores de la incertidumbre que representa el provenir, sería un buen momento para la refundación.

Porque es un hecho que el pasado domingo primero de julio terminó una historia para el PRI, pero también que puede ser el nacimiento de otra, mejor o tal vez peor; ¿serán capaces los “tricolores” de entender la reconfiguración del mapa político que viene?

¿Será el inicio de una posible alternancia en Hidalgo?

 

SALIDA. Confirmó públicamente el dirigente estatal del PRI, Leoncio Pineda, que por ahora no renunciará a su partido, la propia legislación electoral vigente lo impide, pues debe presentar primero un informe sobre los resultados de la reciente elección. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad para que en septiembre (aunque aún no hay fecha), sean la propia militancia y sus jefes quienes tomen esa decisión, que insistió, como todo buen capitán, aceptará sea cual sea.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap