La herencia laboral patriarchal

Amira Corrales
La historia de los derechos laborales adquiridos para los trabajadores, no es ni ha sido, la misma que para las trabajadoras. Ambas se dieron en tiempos y contextos distintos, pero ganaron el mismo reconocimiento en las leyes laborales de los países occidentales. Sin embargo, debido a que el diseño de las jornadas laborales fue hecha por y para hombres, sin considerar la parte femenina -y fue así debido a los estereotipos que consideraban que las mujeres no debían trabajar, sino mantenerse en casa, limpiándola y cuidando del hogar y progenie, y no porque no hubiera habido mujeres en el campo laboral-, aún seguimos viviendo los estragos de esa herencia patriarcal. Lo explicaré: hoy en día, salir a ganar dinero no es un privilegio, sino una necesidad, sobre todo en países del tercer mundo, donde las mujeres además de ganar menos que los hombres, principalmente porque deben acortar su jornada laboral para atender a su otro “trabajo”, impuesto culturalmente, el del hogar, y del cual no recibe salario, prestaciones o reconocimiento, lleva como consecuencia que sean las mujeres, el grupo poblacional más pobre; mientras que los varones, que no realizan o realizan pocos quehaceres domésticos o de cuidado, dedican más de ese tiempo a mayor trabajo o recreación. Así lo dice la encuesta del INEGI sobre la brecha del tiempo que existe entre mujeres y hombres. Mientras que las mujeres dedicamos aproximadamente 52 horas promedio a la semana al trabajo doméstico (sin dejar de laborar en empleo redituable), los hombres dedican 22. Mientras que los hombres dedican 12 horas promedio a la recreación semanal, las mujeres con trabajos dedicamos 5. Me preocupa alarmantemente, que todo sobre la conciliación de la vida laboral con la familiar, producto de políticas internacionales que hemos comprometido adquirir y que tuvo al INMUJERES a la cabeza, hoy nuestro presidente electo, pretenda tirar por la borda, al cambiar el horario de la jornada laboral burocrática federal de 5 a 6 días, 8 horas diarias. A menos que los hombres hagan labor doméstica 52 horas a la semana, puedo ver quien saldrá perdiendo… ¿un país de menos pobres?

Twitter: @AmiraCorrales