Mensajes

Juan José Herrera

 Que no tenga miedo el gobierno, con Morena se va a profundizar la vida democrática de Hidalgo; fueron las palabras textuales que desde la sede del senado en la Ciudad de México emitió hace días el polémico Mario Delgado.

Flanqueado por legisladores hidalguenses electos del Movimiento Regeneración Nacional y desde las cada vez más recurrentes escalinatas donde los morenistas suelen subir a dar sus mensajes (para que el resto entienda que están por encima de todos), el senador Delgado Carrillo convocó a marchar el 8 de agosto por calles de Pachuca en contra de supuestas represiones, por libertades y hasta por terminar con la corrupción.

Ayer el mismo personaje acudió desde temprano a Pachuca, donde desayunó en reconocido restaurante con algunos liderazgos campesinos tan acomodaticios que lo mismo un día son priistas que perredistas y en este caso obradoristas, como Martha López Ríos, eterna dirigenta de la UNTA, así como con el líder estatal del organismo, Abraham Mendoza, y el presidente del Patronato de la UAEH, Gerardo Sosa, quien por momentos permaneció de brazos cruzados y con una sonrisa fingida cuasi dolorosa.

Algo sucedió alrededor de dicha reunión, algo que de un momento a otro forzó al propio dueño de la UAEH a cancelar su convocatoria, con carácter de orden irrestricta, para que personal docente y administrativo, así como alumnos de todas las escuelas, acudieran a la mentada marcha, que al final no logró llenar el punto de reunión que fue la Plaza Juárez.

Sólo unas horas antes en las aulas, como comprobaran las ciertas grabaciones, docentes y directivos de la UAEH ejercían la consabida presión al alumnado para que asistieran bajo el amague de sufrir consecuencias.

¿Por qué la decisión de Sosa y compañía a última hora? ¿Qué le hizo cambiar de parecer respecto a la asistencia de sus estudiantes a la marcha?

¿La presencia de Delgado en la entidad obedeció realmente a la supervisión del acto masivo o acudió para traerle a la universidad “autónoma” un mensaje?, uno tan claro como el que dio ayer el propio AMLO al recibir su constancia como presidente electo, cuando llamó a romper con rencillas y actitudes y corruptelas, cuando exhortó a todo servidor público (incluyéndose él mismo) a dejar de servirse del pueblo para empezar a servirle al pueblo.

Sea cual haya sido, al final el de ayer fue un auténtico mensaje.

 

     Twitter: @juanjo_herrerap