Del suelo no pasan

Andrés Torres Aguirre

Todo indica que ante la férrea posición de los dos grupos en que se dividió la LXIV Legislatura local, no existirá avance por más llamados al diálogo y al respeto a la ley que surjan de cada una de las partes involucradas.

Cada fracción, Morena y PRI, blanden sus argumentos y declaran que les asiste la razón legal para hacerse de la presidencia de la Junta Legislativa en el primer año de sesiones; pese a esta condición los trabajos legislativos, por fin, avanzaron.

Luego de casi 10 días me parece que está muy claro el escenario: no habrá acuerdos y la mayoría dejará sentirse en cada ocasión.

Al no existir interacción real con las fracciones minoritarias, aunado a la disputa por la Presidencia de la Junta Legislativa, los temas trascendentales para el desarrollo del estado van a contaminarse, por decir lo menos.

Tarde o temprano el tema llegará a los tribunales, ojalá que no, pero esto podría generar una parálisis legislativa y claro, mayor encono entre los diputados locales.

La ley contempla varios escenarios en caso de que exista una parálisis legislativa, pero ante las controversias el asunto se remitirá nuevamente a la designación de la Presidencia de la Junta Legislativa por lo que, insisto, tarde o temprano este entuerto llegará a los tribunales.

Muchas reacciones hay sobre el desarrollo de los penosos incidentes de la semana en el Congreso, las redes sociales están encendidas y las opiniones saturan los espacios.

En los medios tradicionales hay coberturas a favor y en contra porque resulta muy lucrativo explotar el tema; es un asunto lógico, ya que los involucrados decidieron litigar a través de ellos y no de las instancias conducentes.

Si alguna vez llegan a definir el tema referente a qué partido encabezará el primer año en la Presidencia de la Junta Legislativa, difícilmente será esa la pauta para que el Poder Legislativo de Hidalgo trabaje a toda su capacidad, creo que a esta Legislatura “ya la besó el diablo”.

 

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