Ricardo y sus afectos

Carlos Camacho

Ricardo Monreal Ávila debe tener amigos en todo el país, pero como en Hidalgo pocos. Quizá de ahí su preocupación porque sus compañeros de partido (Morena) logren su pretensión de que desaparezcan los Poderes en Hidalgo y de ahí que haya pedido a la numerosa bancada morenista del Congreso local esperar a que primero dialogara con el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, para destrabar el conflicto que hasta ayer mantenía en receso la primera sesión de la LXIV Legislatura local.

Cuando Ricardo Monreal era militante del PRI buscó, desde su sector (la CNC) la candidatura al gobierno de su estado, Zacatecas, pero su partido le negó la oportunidad, pese a ser el mejor calificado para aspirar a la nominación, con serias posibilidades de ganar.

Desconsolado buscó apoyo, asesoría y la encontró en Hidalgo.

El entonces gobernador, Jesús Murillo Karam, no sólo fue generoso con el zacatecano, al brindarle apoyo moral, lo impulsó para que buscara y se convirtiera, a la postre, en el primer gobernador de oposición en su entidad.

En efecto, Monreal Ávila ganó las elecciones de su estado abanderado por el PRD, gracias al invaluable apoyo que se le brindó desde Hidalgo y uno de los encargados de estimular la contienda en favor de Ricardo Monreal fue el ahora gobernador, Omar Fayad Meneses.

Los años pasaron y ahora el zacatecano es el coordinador de la Cámara de Senadores y desde su posición recibió a los diputados locales de Morena en Hidalgo, quienes llevaban un escrito para promover la desaparición de Poderes en Hidalgo, pretensión que fue frenada por el ahora senador.

Ayer ya se hablaba de la posibilidad de que Humberto Veras Godoy, coordinador de la bancada de Morena, renuncie a su pretensión de presidir el Congreso por el primer año y deje las cosas como estaban la semana pasada, con la priista María Luisa Pérez, como presidenta de la Junta de Gobierno.

 

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