Charrez sepultó sus aspiraciones 

Leonardo Herrera

Cipriano Charrez Pedraza perderá algo más que la diputación federal, si la Procuraduría General de Justicia del Estado solicita su desafuero por su presunta responsabilidad en la muerte de un hombre en el choque provocado por la camioneta en la que viajaba, o su propia libertad si el caso fuera judicializado.
El exalcalde de Ixmiquilpan acabó con lo que había construido en los últimos 20 años y que le alcanzó para derrotar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y organizaciones como el Consejo Supremo Hñahñu en el Valle del Mezquital.
Fundador de la Sociedad Integral Organización Nacional (SION), supo encontrar la manera de anclar su “aparente” lucha social con el negocio personal y así incrementar su patrimonio y el de su familia en los últimos años, obteniendo contratos de obras públicas en los tres niveles de gobierno, con la amenaza de hacer bloqueos y plantones si no era favorecido.
Creó cuatro empresas en la región, un sindicato de transportistas y abrió tiendas que distribuyen materiales de construcción; es decir, hizo el círculo para ganar hasta el último centavo de cada obra que obtuvieran para las diferentes comunidades del municipio de Ixmiquilpan, particularmente.
Con todo y lo cuestionable que esto representa, Charrez Pedraza logró también tener presencia y hasta liderazgo en esta zona conflictiva, que tiró por la borda al huir y dejar morir a un joven de 21 años sin hacer el intento por rescatarlo o participar en las maniobras, como hicieron otros automovilistas en el accidente que protagonizó el pasado fin de semana.
Cipriano pudo ser o no el conductor de su camioneta, pero el hecho de irse del lugar en medio de gritos y lamentos de un conductor que moría, lo retrata como una ser vil, sin el más mínimo sentido de humanismo. Charrez sabe que lo ocurrido es un asunto moral y no legal, que lo arrastrará y perseguirá durante lo que reste de su vida y su incipiente carrera política. Podrá haber impulsado la creación de escuelas y carreteras, pero destruyó en unos minutos la imagen de luchador social que buscaba crear y de paso sepultó sus aspiraciones políticas cualquiera que estas sean.

 

De mi tintero. Otro diputado federal de Morena que también arrastra por el lodo la política que pregona su partido es Julio César Ángeles, que además de ganarle a todos sus compañeros en inasistencias en apenas seis semanas de Legislatura, ya fue retratado durmiendo en su curul; “no me ayudes compadre”, le recriminaron algunos… y hablando de la región de Tula quien logró sentar a ambientalistas y alcaldes de diferentes partidos políticos en un mismo lugar para buscar soluciones integrales al problema de la contaminación y disposición de la basura en una de las zonas más contaminadas del estado fue el secretario del Medio Ambiente, Benjamín Rico, quien salió con el consenso, apoyo y respaldo de todos a su política ambiental.