Mi precioso

Andrés Torres Aguirre

Los militantes del Partido Acción Nacional recibieron como una bomba la noticia de que el Tribunal Estatal Electoral de Hidalgo (TEEH) ordenaba suspender su elección para renovar la dirigencia.

Por no existir paridad de género, el tribunal determinó detener el proceso que culminaría el próximo domingo, pero el tema de la participación igualitaria es lo último importante al seno de la vida partidista.

En Acción Nacional Hidalgo hay una profunda y clara división entre los seguidores del exdirigente y hoy diputado local, Asael Hernández, y todos los demás, así de simple.

Los “blanquiazules” llevan muchos lustros peleando por encabezar la vida del organismo político y de ahí tomar para los vencedores candidaturas y espacios de gobierno que les dejaba “la aplanadora” del PRI.

Tras la debacle electoral de julio, Acción Nacional en México e Hidalgo tiene una última oportunidad de sobrevivir y hasta de posicionarse como el partido líder de “la chiquillada”, que haga frente a la nueva “aplanadora” política: Morena.

El problema radica en que los panistas hidalguenses son mucho más ambiciosos que solidarios y se ve muy difícil que de verdad logren unirse en causa común; la prueba es que la protesta que dio causa a la determinación del TEEH para suspender la elección interna fue promovida por dos mujeres que no buscaban participar en el proceso y que trataron de retirar la demanda, lo que no consiguieron evidentemente, pero todos en el partido saben que fueron únicamente el instrumento de estas tercas diferencias.

El proceso se repondrá en unos meses, pero seguramente el panismo hidalguense seguirá dividido e inconforme porque ahora ya todos están ciertos del “precioso y jugoso botín”, que significará ser un partido vigente en la nueva era de la Cuarta Transformación.

 

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