Otra vez, el derecho al voto

Amira Corrales

 Fueron feministas radicales las que sacaron a la luz la demanda de querer vivir una vida sin violencia dentro de hogares. El feminismo radical, muy desprestigiado por el patriarcado, ha dado luz a las carencias de mujeres para vivir con bienestar, protección e igualdad. Desde sus inicios el feminismo tuvo muchas corrientes y vino de muchos países, pero los objetivos eran los mismos: reconocer a las mujeres como ciudadanas de la nueva cosmovisión democrática de sus países, ya que quedamos fuera de todo pacto social: en la carta de derechos del hombre y del ciudadano, ideario de la Revolución Francesa, hasta el reconocimiento del derecho al voto de los hombres de color en los Estados Unidos de finales del siglo XIX. Las mujeres también fuimos excluidas de la ciudadanía durante un periodo más largo, en países católicos, aquellos en los que la educación femenina llegó más tarde y donde la ideología religiosa imponía estrictos roles de género. Estados Unidos reconoció en 1920 el derecho al voto de mujeres -y con ello el reconocimiento pleno a su ciudadanía y posibilidad de ser elegidas en cargos populares-, 72 años después del primer escrito masivo hecho por mujeres y hombres para exigir este reconocimiento, en Seneca Falls, Nueva York, en 1848. Por otro lado, en México, dos mujeres reconocidas y cientos no tanto luchaban, escribían y hacían grupos de autoconciencia, exigiendo este derecho para las mexicanas: Hermila Galindo y Elvia Carrillo Puerto. Consiguiéndolo hasta 1953, año en que el Congreso de la Unión cambió requisitos del artículo 34 constitucional para tener la ciudadanía mexicana: “son ciudadanos de la República, varones y mujeres…”. Como colofón, Hermila Galindo es la primera mujer en ganar una diputación por elección popular, a la que no pudo acceder porque todavía no se reconocía este derecho… Elvia Carrillo Puerto fue la primera mujer electa democráticamente para ser diputada federal, una vez hecha la reforma al 34, aunque sólo duró unos cuantos meses en el cargo, ya que amenazas de muerte a ella y su familia la hicieron renunciar.