Conago, los contrapesos obligados

Leonardo Herrera

Cuando rindió protesta como coordinador de la Comisión de Desarrollo Económico en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), le pregunté directamente al gobernador Omar Fayad si la propuesta que había hecho debería ser la base para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en temas económicos y su respuesta fue clara: “no pretendemos dictarle al nuevo gobierno lo que debe hacer, la Conago sólo contribuye, acompaña y opina”, concepto que reforzó lo que minutos antes yo, como muchos habíamos escuchado en su discurso, aunque éste tuvo algunos planteamientos más críticos.

Por ejemplo, cuando azuzó a empresarios, uno de sus líderes estaba ahí presente, para que alzara la voz sin temor ante el gobierno federal, lo que se entendió con claridad tras los anuncios de cancelación del nuevo aeropuerto o la inestabilidad de los mercados financieros ante la cercanía de la firma del nuevo tratado comercial con América del Norte.

Todo esto viene a colación porque justamente lo que se necesita en el país ante estos nuevos escenarios es un contrapeso al gobierno federal, que proponga, critique, analice y sea voz de algunos sectores que podrían verse perjudicados con las decisiones que se tomen y que hasta ahora es inexistente.

Los partidos políticos ahora opositores están desaparecidos, los legisladores federales son comparsas, los únicos que han dado algunos esbozos de respuesta ante la llegada de la llamada Cuarta Transformación son los senadores priistas, encabezados por el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Por eso la Conago está llamada a ser esa fuerza de equilibrio con una administración federal que parece tenerlo todo a su favor, hasta la aceptación ciudadana por ahora, pero se requiere de mensajes más claros y de una coordinación fuerte, que sea referente, conocedora y capaz de debatir con el presidente y no como hasta ahora es en las manos del gobernador Manuel Velasco, que lo único que ha hecho es aplaudir.

De mi tintero… No hay oficialmente hasta ahora una investigación en contra del exgobernador Francisco Olvera, ni en la PGR, ni tampoco en la Auditoría Superior del Estado y muchos menos en la Procuraduría del estado, esto a pesar de que tres de sus subordinados ya pisaron la cárcel por peculado en su conjunto de más de mil millones de pesos… En cambio, dicen, lo que está más cercana es la libertad del exsubsecretario de Finanzas de la SEPH, Pablo Pérez, pues de las fojas y fojas y fojas de acusación nada probado y solvente se ha encontrado, ¿será? Al menos es lo que dicen sus abogados.