El control del huachicol

Leonardo Herrera

Hace tres años que la violencia se apoderó de siete poblados en el estado, que la economía fue controlada por grupos criminales dedicados al robo, almacenamiento y venta de hidrocarburo, que hicieron de los habitantes sus principales aliados y en algunos casos hasta cómplices, lugares donde no entra la policía, el Ejército es replegado y los grupos de Seguridad Física de Petróleos Mexicanos (Pemex) decidieron renunciar a la investigación y recorridos de al menos 200 kilómetros de ductos poliductos y gasoductos.

Santa Ana Ahuehuepan en Tula; General Pedro María Anaya en Tepetitlán; Binola, Carrasco y San Gabriel en Tezontepec de Aldama; El Aserradero y Cima de Togo en Cuautepec, son identificados como territorio de huachicoleros, donde ellos deciden quiénes ingresan a sus calles, qué empresas repartidoras de alimentos y horarios, quién se encarga del transporte público y hasta cómo se reparten algunos programas sociales.
En General Pedro María Anaya se observan retenes en algunos puntos de acceso con hombres armados, que detienen a cualquier vehículo que pretenda ingresar, nadie puede pasar por estas comunidades de la zona sur y norponiente del estado, sin que ellos lo autoricen.
Un informe del secretario de Seguridad Pública de Tula, Fermín Hernández, en 2017 causó molestia al interior de la dirección del Sistema DIFH, cuando alertó que niños además de jugar a ser huachicoleros en el recreo de escuelas de nivel básico en esta región, llegaban con mil pesos para gastar en tiendas escolares, “son pequeños usados como halcones”, precisó el jefe policiaco.

La realidad supera la ficción, una radiografía del problema real en Hidalgo del huachicoleo y sus alcances se puede encontrar con facilidad, con sólo echar un vistazo a los informes de inteligencia entregados a autoridades federales y estatales desde 2016, como tampoco se puede negar el combate al delito, pero como sucede con el narcotráfico, los delincuentes superan en armas, estructura y poder económico a las corporaciones policiales, algunas ya corrompidas.

Cerrar los ojos frente a lo que se vive todos los días en esos siete poblados, donde por cierto según las cifras del INEGI y Coespo las fuentes de empleo son escasas pero tienen economía sostenida, es negarse a ver una realidad que golpea todos los días, que amenaza con la tranquilidad y la seguridad en el estado y que requiere de acciones contundentes y organizadas de todos los niveles de gobierno.
DE MI TINTERO. La relación entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Omar Fayad Meneses cambió diametralmente desde hace tres semanas y transita por un puente de entendimiento y coordinación, como muy pocos en el país, a pesar del origen partidista de ambos, lo que sin duda cierra las puertas a grupos locales que ya frotaban sus ganancias a partir de avivar diferencias… La que sigue sin funcionar después del ataque armado el pasado 2 de febrero es la Agencia del Ministerio Público de Ixmiquilpan, el personal sigue concentrado en Actopan, algo grave ocurre en la zona.