Guarderías

Amira Corrales

 ¿Para qué sirven las estancias infantiles? Las estancias infantiles, anteriormente mal llamadas guarderías, son la base de la educación inicial de infantes, que requieren, además del cuidado proporcionado en estas estancias, estimulación de sus sentidos que preparan al cerebro para aprender más y mejor durante el resto de la vida. Como en toda evolución social, en años anteriores se les denominaba guarderías porque verdaderamente se “guardaba” a niñas, niños y bebés en estos recintos, hasta que llegaran las mamás -en su mayoría trabajadoras- por ellos. Hoy en día, gracias a los estudios en educación y actualmente, en neuroeducación, se sabe que el cerebro se desarrolla mejor si es estimulado desde el nacimiento -incluso desde el vientre materno- hasta los cinco años de edad. Es por este motivo, que en un país tradicionalista como este, donde menores se quedaban en casa cuidados por mamá -quien debía sacrificar su carrera o vida productiva para quedarse al cuidado de sus hijas e hijos- o por la abuelita -sin importar los años que ya había dedicado al cuidado de sus propios hijos-, la educación preescolar se hizo obligatoria. Porque es consabido que la niña y el niño escriben mejor, leen con interés, realizan trabajos en equipo, no muestran ansiedad al desapego de madres y padres, empatizan con el resto de sus pares, se acercan al arte y deporte, realizan operaciones matemáticas, generan su inteligencia espacial, se aproximan a nuestras tradiciones, al cuidado del medio ambiente, conocen de la Historia de su localidad y país, y muchos otros aprendizajes primarios, sin costarles tanto trabajo, si acudieron a estancias infantiles, maternales o preescolares a la edad correspondiente. Debido a estos y otros beneficios, las y los menores no pueden perder la oportunidad de acudir a estas escuelas, sólo porque desde la política nacional se tomen medidas improvisadas y sin asesoramiento educativo alguno.