Explicación no pedida…

Andrés Torres Aguirre

La controversia sobre los fondos de la UAEH incautados por la SHCP al detectar movimientos de cuentas radicadas en Europa por 156 millones de dólares, vivió este jueves un nuevo capítulo.

El presidente del patronato universitario, Gerardo Sosa, acudió a la Cámara de Diputados en San Lázaro para negar categóricamente que esos recursos sean de procedencia ilícita y confirmó que esa suma es producto del rendimiento de las inversiones que hicieron para fondear las jubilaciones de los trabajadores universitarios.

Pocas preguntas respondió el presidente del Patronato y siempre defendió la actuación de las autoridades universitarias, argumentando que todos los movimientos financieros de la UAEH son estrictamente fiscalizados, por las autoridades federales y locales.

Tampoco aceptó que la UAEH fuera objeto de un ataque político orquestado, “no creo que exista alguien que pueda ir en contra de la educación o de las universidades. También desconozco si existe o no una embestida en contra de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo”.

Si bien para el Patronato de UAEH sus declaraciones pretendieron disipar dudas sobre la licitud de sus finanzas, también avivan las conjeturas, ya que fue necesario que se vieran envueltos en un escándalo mayúsculo para que catedráticos, investigadores, alumnos, personal administrativo y público en general conociéramos de sus extraordinarias habilidades financieras.

En este esquema, la conferencia de ayer nunca hubiera existido y los detalles sobre bancos y movimientos jamás se sabrían sin la atención mediática de las últimas semanas.

Como siempre, para la UAEH todo tiene que partir y entenderse desde su perspectiva y quienes no lo vean así, están equivocados.

¿Acaso esa no es una muestra clara de intolerancia?

En la conferencia de prensa nadie dijo nada de la declaración de la UAEH sobre emprender acciones legales en contra de los responsables de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda (SHCP) por filtrar la información referente al millonario movimiento financiero.

Quizás se dieron cuenta del exceso en el que incurrían, ya que de suceder, el mensaje era claro: no es malo robar, lo malo es… ¡que te cachen!