Cortesía y respeto

AMIRA CORRALES

Me encantan las conversaciones en redes sociales, donde alguien publica opiniones y lanza preguntas, y no hay encono, ni ofensas, ni insultos. Siempre he creído que quienes usan las redes sociales para insultar, son personas que necesitan desahogarse y vierten sus amarguras insultando. El problema es que ese tipo de conducta no lleva a ningún tipo de aprendizaje, de reflexión o de ganancia. Esta mañana, alguien lanzó una reflexión sobre la caballerosidad que los hombres tienen (o tenían), con las mujeres. Muy interesante conocer el sentir del lado de los varones, que pocas veces se dan la oportunidad de expresarse con emociones. Él, un aliado argentino, decía que extrañaba ser cortés con las mujeres, porque estaba acostumbrado a hacerlo, pero que entendía de sobremanera, nuestro sentir, que no aprobamos la caballerosidad que constantemente nos grita que somos inútiles, que no podemos hacerlo nosotras mismas, que nos miran débiles, que requerimos de un hombre para abrir una puerta, sentarnos, quitarnos el abrigo. Si lo consideramos a profundidad, la caballerosidad es un rasgo del romanticismo, el cual tiene por objeto, someternos en una relación de pareja completamente dispareja. Me explico: las expresiones románticas como llevar flores, prestar chamarras, dar serenata, entre otras, pretenden la atención romántica de la mujer, como forma de conquista masculina, pero realmente no muestran a la persona tal y como es, como una máscara que oculta la verdadera personalidad del individuo, mientras que las mujeres nos enamoramos por las expresiones románticas, y no por la admiración y el respeto hacia la otra persona que no conocemos. Además así nos han enseñado a hombres y mujeres a relacionarnos románticamente, pero las feministas consideramos que el amor romántico (con sus expresiones de caballerosidad, que de origen era para salvar a las damas –domadas- indefensas y con cargas tan grandes, que había que hacerles la vida un poco más fácil) no debe existir en nuestro diccionario. La cortesía debiera ser por parte de ambos sexos, como expresión de pensarnos iguales y no uno fuerte y otra débil, sino mirarnos como personas, que quizá nos lleve a relaciones más fuertes y duraderas…

 

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