La misma gata

Andrés Torres Aguirre

Los últimos meses en el Congreso de Hidalgo se ha promovido una imagen de cambio, transparencia, honestidad y sobre todo de transformación, sustentada en el hecho histórico de que la 64 Legislatura es la primera en la historia en tener una mayoría de oposición.

El presidente de la Junta Legislativa, Ricardo Baptista, por cierto el segundo en el corto tiempo de la Legislatura,ya que Humberto Veras fue sustituido, mantiene una posición firme frente a los otros Poderes estatales, aunque ello no significa que sea acertado.

Con Baptista la bancada de Morena en la 64 Legislatura busca ubicarse en una posición que los perfile ante la opinión pública como verdaderos agentes de cambio, algo que no consiguen hasta el momento, por más cambios y contrataciones.
La carga política que pesa sobre los hombros de Baptista no es menor, se debe al Grupo Universidad y a su cacique pero además debe ser suficientemente convincente para entrar en el perfil del militante de Morena. Aparentar ser un demócrata es de un trabajo de tiempo completo.

Me explico: Don Ricardo se ha manifestado varias veces como un diputado no supeditado a otros Poderes y cuyo único jefe es el pueblo que lo eligió.

Pero como le ganaron la iniciativa de colocar en letras doradas la leyenda “150 años de la erección del estado de Hidalgo”, de la manga se sacó la idea de colocar una igual pero en honor a la creación del Congreso.

Para la ceremonia el Poder Legislativo envió invitaciones a todos los exdiputados de todos los partidos.Lo extraño es que pese a las declaraciones del presidente de la Junta Legislativa sobre su, cuando menos, deficiente participación como representantes populares, los exdiputados asistieron sonrientes.

Cierto, la mayoría quería dejarse ver para que el gobernador se acordará de ellos y alimentar así sus esperanzas de reincorporarse a las nóminas públicas, pero ninguno se dio por aludido en cuanto a las declaraciones de Baptista. ¿Altura de miras? ¿Política de la buena? Desde mi perspectiva es más la necesidad que la dignidad.
Ya como gran final, sonriente y cínico el coordinador del Congreso saludó y se tomó la foto del recuerdo con esos diputados a los que antes atacó.