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Andrés Torres Aguirre

Por instrucciones del gobernador Omar Fayad, la Secretaría de Movilidad y Transporte (Semot) publicó el padrón de concesionarios del transporte para el servicio público en Hidalgo; en otras palabras fue revelado uno de los secretos oficiales mejor guardados por décadas.

Las concesiones de transporte fueron siempre una moneda de cambio o recompensa a quienes confirmaban su servicio o lealtad al sistema de gobierno priista.

También, como muestra de » buena voluntad» se dieron estos beneficios a políticos y líderes opositores al régimen tricolor.

Sólo hasta hace muy poco, las concesiones eran distribuidas con un sentido práctico o de operación que atendiera la demanda de transporte en el estado.

Los criterios de privilegio, incentivo, complicidad y recompensa dieron como resultado el surgimiento de mafias en el sector transportista; concentró cientos de beneficios en pocas familias pero lo más increíble fue el surgimiento de un mercado negro de venta y renta de «Placas» del que las autoridades estaban enteradas pero no combatían.

El argumento oficial pero no público era que en los procesos electorales el voto corporativo de los trabajadores del volante estaba garantizado; extrañamente en cada elección de gobernador se entregaban nuevamente cientos de concesiones lo que pone en entredicho eso de que estaba «garantizado el voto de los transportistas».

Se hablaba de cacicazgos en el transporte  pero todo era a nivel de chismes, nadie presentaba pruebas.

Lo de las concesiones se volvió un asunto tan redituable que ya era » negocio de viudas». Muchos periodistas buscaron hacerse de estos beneficios y hoy están inscritos en el padrón que acaba de hacerse público.

Un asunto debe quedar muy claro. No es delito tener concesiones de transporte. No hay ley que impida tener una o100 de ellas.

El asunto es moral.

Un político, ¿tendría el mismo liderazgo si él o su familia tienen varios de estos permisos, obtenidos gracias a su labor pública?

Un líder de opinión, ¿tendría la misma credibilidad si gracias a su exposición y relación con las cúpulas del poder, gestiona concesiones de taxi?

El momento en que el gobierno del estado decide hacer público el padrón de permisionarios es determinante. Hoy el priismo, fragua ideológica de beneficios como éste, se derrumba.

Si los tricolores de verdad quieren mantenerse en la escena política deben cortar con prácticas de corrupción y hacerlo visible. Debe ser doloroso como arrancarse la piel, pero la circunstancia lo amerita. Ya no hay riesgo electoral porque es evidente que los transportistas no votaron por el PRI en las pasadas elecciones, así que no hay nada que perder.

En todo esto sí hay un gran beneficio, la transparencia. Finalmente en Hidalgo uno de los estados reacios a los cambios profundos, se consigue lo impensable. Exhibir un largo historial de abusos y complicidades que únicamente sirvió para acrecentar la desigualdad.

Twitter: @bamtorre

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