Escribe Fayad nueva historia

-Indica mandatario que reformará la percepción negativa que tiene el ciudadano sobre los políticos, alejados de ellos, ajenos a los problemas

CELEBRACIÓN HIDALGUENSE

Rosa Gabriela Porter

p4-grito-desfile-1Un cambio radical, otra forma de celebrar las fiestas patrias; como pocas veces ocurre en Hidalgo el gobernador Omar Fayad Meneses convivió con la gente, posó para la foto, platicó y escuchó, dejó sentir que una nueva etapa comienza para la entidad.

La imponente campana, elaborada para esta ocasión especial en Tlahuelompa, la localidad de Zacualtipán de Ángeles, y considerada la tercera más grande del país, adornaba el centro de la Plaza Juárez de Pachuca.

Familias completas, grupos de amigos, solitarios en brazos cruzados y las parejitas abrazadas atestiguaron el primer Grito de Independencia de Fayad Meneses, pero esta ocasión fue diferente, ya no lo hizo en el Balcón de Palacio de Gobierno, ahora optó por acercarse a los pachuqueños.

Al conmemorar un año más de aquella madrugada del 16 de septiembre 1810 cuando comenzó el movimiento independentista, encabezado por Miguel Hidalgo y Costilla, en el estado que lleva su nombre, cuna del grito, se escribe otra fase de la historia.

El mandatario, Omar Fayad Meneses, acompañado de su esposa, Victoria Ruffo y sus hijos, desdeñaron el tradicional protocolo de ver hacia abajo al pueblo, ahora a nivel de piso, frente a la población, otro estilo de celebrar las fiestas.

«Nos debemos a la gente, si a uno le da miedo andar aquí abajo, pues algo debió hacer, allá arriba están deportistas, escultores, pintores, bomberos, policías y enfermeras, abajo estoy yo y mi equipo de trabajo».

Ahora no había francotiradores en los techos, en el palco VIP de Cuarto Piso tampoco se vislumbraban mujeres con caros vestidos largos, peinados de estética u hombres con traje elegante, estaban deportistas, artistas, hidalguenses dedicados al servicio, activistas de derechos humanos y alumnos destacados de universidades.

Mariachis adornaron las azoteas del Teatro Bartolomé de Medina y edificios aledaños a la plaza, iluminados con los colores de la bandera; en el escenario, un coro de niños interpretó canciones típicas mexicanas.

Al callar las infantiles voces, sombreros volaron por el cielo pachuqueño, las más de 40 mil almas se empujaban para obtener la preciada prenda que aventaron los mariacheros.

En ese momento, funcionarios públicos, diputados federales, senadores, secretarios e integrantes del gabinete salieron al templete de concreto, ubicado frente a Palacio de Gobierno, por primera vez en la historia de estas festividades, esperaron afuera a que el gobernador arribara a la plataforma que estaba cerca de la pesada campana.

Antes de emitir el mensaje a los hidalguenses, un espectáculo de luces e imágenes del estado fueron plasmadas en el edificio del Poder Ejecutivo: tenangos, verde, blanco y rojo, fotografías de los protagonistas del grito junto al escudo nacional.

La escolta militar llevó la bandera mexicana hacia la presencia del mandatario, después de recibirla de manera respetuosa, con fuerza jaló la cuerda que hizo sonar la majestuosa campana: «Vivan los héroes que nos dieron Independencia, viva México, viva Hidalgo».

La seriedad de Fayad cambió a una enorme sonrisa mientras ondeaba el lábaro patrio ante un público agradecido, inició la colorida pirotécnica que era captada por teléfonos celulares, miles de cabezas mirando al cielo.

Más tarde, el reggaetonero colombiano, J Balvin y “Los Recoditos” animaron la noche; perreo, baile de cinturita, apretujones, niños en los hombros de sus padres: las escenas de un tradicional festejo mexicano.

Delegados y funcionarios, sus familias se movían al ritmo, «si te gusta el reggeaton, dale», aunque separados de la gente por agentes de seguridad, también sintieron la noche gélida, gritaron ¡viva!, y entonaron canciones del dominio público.

Servidores públicos y legisladores cabrioleaban prudentemente esos acordes eróticos, abajo algunos «tuerqueaban», el frío que no cala a los capitalinos, tampoco impidió que bailaran cumbia, reggeaton y banda.

Luego de permanecer minutos en la plataforma del grito para escuchar a J Balvin, Omar Fayad bajó del pequeño escenario, enseguida ordenó que quitaran las vallas metálicas para que la gente subiera, cerca de la campana, saludó a las personas, abrazó a otros, cargó niños y puso de cabeza a su equipo de seguridad.

Visiblemente contento, mencionó en entrevista que en esta nueva etapa de la administración estatal, reformará la percepción negativa que tiene el ciudadano sobre los políticos, alejados de ellos, ajenos a los problemas.

Insistió en el combate a la corrupción  como uno de los ejes torales para el plan de gobierno, «a la gente le molesta que por ‘moches’ les retrasen sus trámites».

El gobernador entrante, con apenas 10 días en el cargo, transformó la ceremonia tradicional del Grito de Independencia, eliminó esa barrera entre el ciudadano y el funcionario, pero sobre todo demostró que no teme al pueblo, algo que actualmente caracteriza a muy pocos políticos.

«No fue un evento de culto a la personalidad del gobernador, todo lo demás fue una ceremonia cívica militar, en cuanto terminamos dejamos subir a la gente, el templete en donde estábamos no era un lugar especial para ver el concierto, era para la gente”.

SALDO BLANCO.

Luego del desfile conmemorativo del 16 de septiembre en la Plaza Independencia, el gobernante confirmó que en la entidad no registraron incidentes graves, muertos o hechos lamentables durante las festividades patrias.

“Reportan saldo blanco, no tuve incidentes, no hubo muertos, la gente está en paz”, sostuvo.