Marcha por la familia

Amira Corrales

Amira CorralesYo sí acudiría a una marcha por la familia. Una familia compuesta por: mi mamá, su esposo, mis hermanos y yo; por mi papá su esposa, mis hermanas y yo; mi mamá, mi papá y yo; mi papá y yo; mi mamá, mis hermanos, mis hermanas y yo; mi mamá, mi otra mamá y yo; mi papá, mi otro papá y yo; mi abuelita, mi mamá y yo; mis abuelitos y yo; mi abuelita, mi hermano y yo; mi tía, mis primos y yo; mi perro y yo; mi esposo y yo; mi esposo, mi perro y yo… independientemente de alguna de las iglesias establecidas en este país me diera la bendición para unirme con la persona con la que deseo formar una familia o la formaré. Porque la compañía, la unión y la solidaridad no se logran únicamente con la bendición de la jerarquía religiosa, sino con la voluntad y el amor de las personas que desean unirse y formar una familia. Porque no hay sólo un tipo de familia, ya que somos humanos y nuestra conducta es compleja. Querernos establecer sólo una forma de crear una familia, es coartar nuestra libertad, derecho humano primordial. Hoy en día sabemos que la familia no sólo tiene como fin común la procreación, esas ideas son retrógradas, sobre todo porque la creciente población ha rebasado las expectativas y de continuar así no quedarán tierras que sembrar o pastorear, agua que beber, o aire limpio que respirar. Cuántas personas se casan únicamente para estar en compañía, sin descendencia, porque no la desean o ya la tienen; pero además en este país, el de costumbres distintas a la ley, la mayoría de las personas no se casan, sino que “se juntan” y debido a esto la ley también les reconoce esta unión. También las personas del mismo sexo “se juntan”, aunque no les guste a los curas o a los ministros (que no todos), entonces ¿por qué no debería el Estado darles los mismos derechos? Ya la Suprema Corte de Justicia lo hizo, sólo que hay que ampararse contra el Estado cuando no lo quiera conceder…

 

Twitter: @AmiraCorrales