El Congreso, una Torre de Babel

Carlos Camacho

 

Carlos Camacho El mes del aprendizaje, dicen los que saben, pero para los 30 diputados a la LIII Legislatura local, el tiempo apremia y tendrán que apretar el paso si quieren pasar a la historia como una buena diputación, que le aportó al desarrollo del estado.

Pero, mientras tanto, lo que parece preocupar más a los legisladores son sus espacios físicos, dónde quedó uno u otro legislador, si le acomoda o no su curul. Banalidades, pues, mientras que la coordinación de ese cuerpo colegiado no ha atinado a convocar a una junta para establecer los puntos mínimos de una agenda legislativa.

Menos aún se ha hecho el reparto de comisiones. Es más, ni siquiera los partidos políticos representados en el Poder Legislativo presentaron una agenda mínima de interés partidista, para discutirla y acomodarla a la agenda estatal.

La falta de claridad en el trabajo parlamentario ha permitido lances como el del diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que cuestionó la llegada del procurador General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), Javier Ramiro Lara Salinas, cuyo tema ha llegado ya hasta los tribunales electorales para que se determine si es legal o no su elección.

Si la Legislatura anterior fue mala, esta podría ganarle si no se acelera el paso a las tareas correspondientes al Poder Legislativo.

De hecho la llegada de la priista María Luisa Pérez Perusquía a la coordinación del Congreso local generó más intranquilidad que consensos, pues inicialmente se anticipaba que el coordinador sería el también priista, Canék Vázquez Góngora, por quien se buscaron todos los recovecos legales para permitir su llegada, pues inicialmente estaba fuera de ocupar una curul, debido a los malos resultados de su partido en los comicios del pasado 5 de junio.

En fin, esto apenas comienza, pero para un Poder que sólo tendrá dos años de labores es imperante comenzar a dar color.

 

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