¡No a la intromisión de Bergoglio!

Gabriel Pérez Osorio

 

Gabriel PerezAnte la ofensiva de la ultraderecha mexicana -ahora con la ilegal intromisión en asuntos de los mexicanos, de un Jefe de Estado extranjero, el individuo conocido como Francisco I, jefe del Estado Vaticano-, en contra de la ley enviada por el presidente Enrique Peña Nieto, para reconocer de manera clara lo que ya establece la Constitución, vale la pena acudir a las leyes.

Veamos. El Artículo 130 de la Constitución, en su inciso D, establece que: “Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios”.

Además, en su penúltimo párrafo, dicta: “Los actos del estado civil de las personas son de la exclusiva competencia de las autoridades administrativas en los términos que establezcan las leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan”. Es decir, las Iglesias no pueden ni opinar sobre el matrimonio.

El Papa y diversas autoridades y representantes de distintas iglesias cristianas han estado llamando a defender lo que ellos entienden por familia. Y violando sistemáticamente la ley.

Si bien, aquellos que están en contra de que se casen las personas del mismo sexo entre sí, tienen todo el derecho a manifestarse para presumir su intolerancia, no ocurre igual en el caso de obispos y ministros, quienes han llamado desde sus distintas tribunas a defender el concepto tradicional que ellos tienen de familia.

Eso, y la inadmisible intromisión de José María Bergoglio, en un asunto que compete únicamente a los mexicanos, obliga a la sociedad a movilizarse ya no en apoyo a la iniciativa presidencial, sino en defensa del Estado laico.

 

Twitter: @gaboperez