Un nuevo estilo de hacer las cosas

David Tenorio

FOTO DAVID TENORIO COLUMNAEmilio Chuayffet, exgobernador del Estado de México, definió de manera excepcional en su discurso de toma de protesta como titular del Ejecutivo, el arte de gobernar.

Dijo: “gobernar requiere de autoridad moral para conducir a la sociedad hacia la consecución de sus fines, sin desviar de ellos el uso del poder; exige sensibilidad política para ejercerlo, firmeza para defender principios, flexibilidad para determinar la oportunidad y la velocidad de las acciones y, sobre todo, comunicación permanente, diálogo continuo para no perder el contacto con la realidad”.

Perder contacto con la realidad en el ejercicio del poder es un error común. Carlos Pellicer lo expuso perfectamente al decirle al entonces presidente de Chile, Salvador Allende: “señor presidente, nosotros que hemos visto a los cóndores volar, sabemos que la soledad está en razón de la altura”.

Un gobernante por ningún motivo puede perder el contacto con sus gobernados. Determinar quién es el verdadero político y quién está para servirse a sí mismo, inflándose en el proceso, es tarea fácil para los ciudadanos, ya que son quienes evalúan el desempeño, comportamiento y cumplimiento de las promesas de campaña. Para los ciudadanos el acceso a un político con el peso de un gobernador, no es tarea fácil.

Existen dos maneras de escuchar a las personas. La primera es el ponerse en el lugar del otro. La segunda, hay que escuchar el doble. Ambas distinguen al gobernador Omar Fayad, quien gusta de escuchar de viva voz las inquietudes ciudadanas, lo mismo haciendo un recorrido por las instalaciones de la feria, que en las múltiples visitas sorpresa que hace a las dependencias de gobierno.

Sin muchas formalidades ni protocolos supervisa personalmente cada una de las áreas que conforman el gobierno de Hidalgo. Las visitas permiten tener un diálogo cercano y fluido con la gente. Lo cual permite conocer sus demandas y sus necesidades. Ya lo manifestó el gobernador Fayad, las visitas serán permanentes.

Malraux nos explica en sus “Anti memorias” que sin un punto de comparación los hechos dejan de ser comprensibles. Pensar es comparar, dice. La comparación, en la forma y fondo del actuar de los políticos, es natural y obligada. Determinar quién verdaderamente sirve y quién está para servirse a sí mismo, es tarea que realizan cada uno de los ciudadanos. Enfrente tienen un nuevo estilo de hacer las cosas.

 

Twitter: @David_Tenorio