Padrinazgos

Juan José Herrera

Juan José Herrera Desde el tema mediático que tiene contra las cuerdas al líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, por su excesivo “finiquito” para dejar la Comisión Federal de Electricidad (CFE), hasta los constantes abusos de dicha “empresa” hacia la población, bien vale poner sobre la mesa otros asuntos que no tardan en estallar.

Al menos para el caso de Hidalgo, donde también vale la pena mencionar que en materia informativa dicho organismo está “muerto”, pues es nula la actividad de su departamento de Comunicación Social.

A lo anterior deben sumarse las quejas permanentes respecto a cobros indebidos, falta de atención y pésimo servicio con cortes inexplicables que, a la postre, generan desperfectos en los electrodomésticos de aquellas familias a las que de por sí representa un martirio sobrevivir el día a día.

Si todo ello no fuera suficiente, hay que dar voz a quienes acusan graves iniquidades al interior del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), sección Tula.

Resulta que son varios los integrantes del organismo quienes denuncian a su encargado sindical, Jesús Alvarado Morales, de violentar garantías individuales y corromper beneficios a los que, por ley, tienen derecho.

Manifiestan que el nepotismo del referido personaje llega hoy a tal grado que promueve la repartición de bases sólo entre sus incondicionales, que incluyen a familiares y amigos.

“Constituye un terrible acto de corrupción, pues hay decenas de trabajadores que desde hace años soñamos con obtener una base a través de nuestro trabajo honesto, con preparación y resultados de calidad”, lamentan algunos afectados que prefieren el anonimato por temor a represalias.

Otro aspecto grave es que, según los mismos quejosos, desde hace al menos tres meses prevalece en la zona de distribución de CFE Tula la persecución y el hostigamiento laboral por un grupo que consideran integrado por “mercenarios”, repudiados por los electricistas trabajadores.

Aparte de Alvarado Morales el nombre de su hijo, Darío Alvarado Román, sale a relucir en los reclamos, pues a decir de los afectados ambos tienen denuncias formales por extorsión a usuarios, a quienes solicitan dinero para no efectuar cortes o para realizar ampliaciones ilegales de la red eléctrica.

Estas finísimas personas, ligadas al sindicalismo “charro” tan acostumbrado en nuestro país y por consiguiente en nuestra entidad, son tan sólo un botón de muestra que obliga a la reflexión y a la acción respecto a las prebendas que cualquier delincuente con credenciales puede obtener si cuenta, claro, con los conectes y los padrinazgos necesarios.

 

     Twitter: @juanjo_herrerap