Del dicho al hecho…

Carlos Camacho

 Carlos CamachoSi la secretaria de Educación Pública (SEP), Sayonara Vargas, quiere pasar a la historia como la funcionaria que se atrevió a limpiar a ese importante sector, tendrá que pasar de los comentarios y declaraciones periodísticas a los hechos concretos, para que haya congruencia entre el decir y el hacer.

Las expectativas generadas en la sociedad que de uno u otro modo se ve afectada por el desempeño de la secretaría que se lleva el 50 por ciento del presupuesto estatal, cada año, para el desempeño de su relevante labor, han hecho pensar que “ahora sí” se acabará con añejas prácticas como el tráfico de influencias, la venta de plazas, entre otras irregularidades que son casi el pan de cada día.

Por ejemplo, alguien con autoridad, a finales del sexenio de Francisco Olvera Ruiz, decidió de la noche a la mañana desaparecer dos direcciones y con ellas dejar en el limbo laboral a unos 90 trabajadores.

Desde entonces siguen sin ser reubicados y solamente acuden todas las mañanas a “checar” su entrada y salida a las oficinas de la Sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), donde se les da ese “apoyo” para que luego no los acusen de abandono de trabajo o faltar tres días consecutivos, que serían el pretexto ideal para darlos de baja.

Ante los medios informativos Sayonara Vargas ya reconoció que hay irregularidades. No ha dicho cuáles ni en qué áreas, pero al menos ha reconocido esas anomalías.

Ahora falta ver que de ese reconocimiento de fallas en el sector que encabeza pase a los hechos mediante acciones concretas que deriven en sanciones contra aquellos que hayan actuado de manera incorrecta y si de haber tomado dinero que no le corresponde también se apliquen las sanciones correspondientes.

En fin que en la SEPH hay mucho qué hacer para cambiarle el rostro a esa dependencia, que tiene el rostro manchado de corrupción.

 

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