Perder el empleo por oler a PRI

Carlos Camacho

 

Carlos Camacho Quedarse sin empleo en estos tiempos es sumamente difícil, máxime cuando lo que escasea en el país es precisamente trabajo. Pero ser dado de baja por una filiación partidista suena no sólo a un acto que atenta contra los derechos ciudadanos, sino a un acto de revanchismo político que no recae, por desgracia, entre quienes se dedican a la política y cuando ganan una elección al llegar al poder se reparten los mejores empleos y los mejores ingresos.

Lo grave es que muchos de esos nuevos desempleados, son gente que si  bien milita o simpatiza con un partido político, ha dedicado algunos años de su vida al servicio público en alguna oficina modesta.

El relevo en varios de los 84 ayuntamientos provocó precisamente esa actitud en las nuevas autoridades, que a su llegada al poder ordenaron el despido de un determinado número de trabajadores, pero no por su bajo o mal desempeño, sino por “oler a PRI”, como aparentemente argumentó el presidente municipal de Mineral de la Reforma, Raúl Camacho Baños.

Actitudes semejantes se han asumido en los municipios de Pachuca y Zimapán, por citar algunos, de los que se ha conocido públicamente.

Curiosamente Mineral de la Reforma, Pachuca y Zimapán, son gobernados ahora por quienes participaron en la contienda del pasado 5 de junio, cobijados por la bandera del Partido Acción Nacional (PAN) y salvo el alcalde de Zimapán, Erick Marte Rivera Villanueva, quien ha militado históricamente en el “blanquiazul”, sus dos compañeros iniciaron su trayectoria política en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Tanto Raúl Camacho Baños como Yolanda Tellería han ocupado diversos espacios de poder al amparo del partido al que ahora aborrecen y por eso su decisión de dar de baja a todo aquel trabajador que lleve puesta la camiseta del PRI, sin medir su desempeño laboral o profesional.

 

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