Salvación

Juan José Herrera

 El mundo está pendiente de

vosotros, señores miembros

del Congreso Nacional Mexicano,

 y la patria espera que la honréis…

Belisario Domínguez

 

Juan José HerreraQuizá en nuestros tiempos, para los pocos amantes de la Historia que aún sobreviven por ahí, la lectura de discursos y axiomas de otros tiempos y de otras circunstancias representa un “respiro” ante el desconocimiento perenne de algunas de sus actuales autoridades.

Desde hace años, de manera lamentable, la alta tribuna del estado; por citar un ejemplo, el sitio que debería justificar no sólo increíbles salarios sino propuestas de peso para beneficio de la población a la que dicen representar, se ve rebasada por la ignominia de sus integrantes.

El Congreso local es hoy (sigue siendo) un cúmulo de ocurrencias vastas sin importar supuestos grados escolares o querencias de colores y partidos.

Diputadas y diputados (panistas-perredistas-panalistas) que asumen preocupaciones intrascendentes para la entidad en la que viven y en donde cobran sus nada despreciables remuneraciones que, por cierto, dicen que no les alcanzan.

Una silla que puede haber quedado muy grande para la presidencia de la Junta de Gobierno y hasta un presidente de mesa directiva en turno que prefiere “echarse una pestañita” en plena sesión a escuchar las fruslerías de quienes, evidentemente, tampoco tienen idea de las responsabilidades de un legislador; pregúntenle a los “tricolores”.

Todo ello cala aún más cuando el hidalguense de a pie se entera de que la presidenta de la LXIII Legislatura recibe 52 mil 278 pesos; cada diputado 48 mil 48 pesos y los directores generales 41 mil 330 pesitos, de manera mensual, comparados con los 4 mil 809 pesos de un auxiliar, intendente, técnico o chofer.

Diferencias abismales dentro de un organismo cuyo costo de nómina mensual asciende a 10 millones 234 mil 707.32 pesos para un total de 182 empleados.

Trasteaba la Historia y los dichos de antaño porque acaso hoy quienes seguimos esperando el prometido “cambio” aspiramos a un discurso incendiario, un gesto, algún mensaje ¡cuando menos! de nuestros legisladores locales que confronte ideas y genere guerras de conciencias que, a su vez, arrojen luz y respuestas contundentes a la realidad… a esa realidad de inequidad que prevalece.

Aspirar a contar con asambleístas, oradores, dueños de la palestra, de la talla de un Belisario Domínguez sería por supuesto demasiado pedir; sin embargo, viene a bien citarlo en este marco, pues ya lo dijo y lo dijo todo: “Si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la Patria estaría salvada”.

¿Tendría salvación Hidalgo?

 

      Twitter: @juanjo_herrerap