Un aparato burocrático demasiado obeso

Carlos Camacho

 

Carlos Camacho Ese ha sido el principal argumento del nuevo gobierno, que va en esa lucha por adelgazar la plantilla y consecuentemente la nómina del Poder Ejecutivo, que suma alrededor de 2 mil 500 bajas, del 5 de septiembre a la fecha.

El pasado fin de semana el propio gobernador, Omar Fayad Meneses, reconoció públicamente que dadas las condiciones de nuestra entidad, donde escasea la inversión y la generación de fuentes de empleo por parte del sector privado, es el gobierno el que tiene que atender la demanda de empleo.

Y, en consecuencia, el gobierno se vuelve el mayor empleador, lo que significa una carga económica en detrimento del presupuesto.

Habría que agregar que de acuerdo con el mismo gobierno, de los alrededor de 35 mil millones de pesos que dispone anualmente el gobierno de Hidalgo, entre el 95 y 97 por ciento proviene de la federación.

Si a eso le agregamos que al menos un 80 por ciento de esos recursos se destinan a pagar nóminas, entonces entenderemos el porqué de las dificultades de nuestro estado para avanzar. Ahora que si le sumamos opacidad, corrupción, “aviadores” y demás, entonces el panorama empeora.

Durante la instalación de la Comisión Consultiva Estatal de Seguridad y Salud en el Trabajo, Fayad Meneses fue aún más, al sostener que el Servicio Profesional de Carrera “no funciona como tal”, sólo garantiza la permanencia de funcionarios en altos cargos y de manera permanente.

Un problema con ese tema del Servicio Profesional de Carrera fue motivo de discusión y demandas de aquellos que hace más de un año fueron dados de baja, con la entrada de los nuevos consejeros del Instituto Estatal Electoral. Eso, sin duda, provocará una sangría económica para el organismo que deberá cumplir con la ley, si proceden las demandas en su contra.

Y ya para terminar, Fayad Meneses dijo a propósito del tema de los despedidos: “que se queden los que sí trabajan de manera eficiente”.

 

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