Armados

Juan José Herrera

Juan José Herrera Hace algunos años recibí una invitación para efectuar algunas investigaciones periodísticas que tenían que ver con supuestos grupos armados que recibían adiestramiento por parte de fuerzas paramilitares colombianas en alguna región de la Huasteca hidalguense.

Al final, por motivos que en ese momento no fueron explicados, el proyecto se canceló y nunca más se volvió a hablar del tema.

Viene a colación esta anécdota, que involucraba reconocer en primera instancia un problema grave negado hasta entonces y aún hoy por las autoridades estatales y municipales, y en segunda “poner el dedo en la llaga” sobre problemáticas como pobreza, compra de voluntades e incluso hasta participación de agentes internos y externos.

Si bien es cierto que los conflictos campesinos o aquellos derivados del ámbito agrario en Hidalgo han tenido como principal fuente la invasión de tierras, en algunos puntos de la entidad hoy se habla de presencias armadas que pondrían en riesgo la estabilidad social.

Las declaraciones de personajes como Cipriano Charrez Pedraza, cuya inteligencia ha conquistado lo mismo cargos que afectos sin importar colores o mañas, son una muestra palpable de la descomposición intestina que sufre hogaño Ixmiquilpan.

Una ruptura de poderes que también toca a los otros Pedraza de la comarca, parapetados desde hace mucho en cuestiones indígenas o turísticas.

Al aceptar la presencia de grupos armados, en otros lares llamados con todas sus letras autodefensas, el diputado emanado del PAN (pero con acomodo perredista-priista o lo que convenga a sus intereses) también concede tácitamente su venia, pues no debe olvidarse que éste es un dilema añejo y que seguramente comprobó y permitió cuando fue presidente municipal.

El asunto, que puede estallar con toda su fuerza de un momento a otro, representa un reto contundente e inmediato no sólo para el secretario de Gobierno, Simón Vargas, sino para los sistemas de inteligencia, donde por cierto permanece personal de la pasada administración estatal; así como para Seguridad Pública, al mando de personajes que vinieron a conocer el estado durante las pasadas campañas.

La discusión que debe acelerarse tanto para el Congreso local como en el propio gobierno estatal en este momento es la que tiene que ver con la falta de denuncias por parte del legislador Charrez, porque si conoce tan bien el meollo del asunto por qué hasta hoy habla de ello y por qué en particular culpa al responsable de Gobernación, Alejandro Ramírez Furiati, de ser quien entregó las armas.

¿Será que sus vuelos pretenden rozar cielos más elevados? Si es así, bien debería preparar el paracaídas para el regreso. O tal vez todo es parte de montajes bien armados.

 

Twitter: @juanjo_herrerap