Fragmentados

Andrés Torres Aguirre

Andres Torres AguirreEn plena campaña electoral extraordinaria para renovar la alcaldía de Omitlán de Juárez, queda en evidencia que el priismo estatal emite los estertores de la muerte porque, incluso en una elección tan pequeña (que no poco importante), la división y revanchismo entre corrientes internas vive al máximo.

La semana pasada la dirigencia priista, sin su presidente Alberto Meléndez, ni su secretaria general, Emilse Miranda, se reunió para definir las estrategias en torno al trabajo electoral para dicha elección.

Delegados federales, operadores políticos y otros personajes recibieron al aspirante “tricolor”, pero el resultado de esa junta fue desastroso, según coinciden varios asistentes que recalcan lo corto de entendederas del abanderado.

La única indicación firme de dichos trabajos fue que al priista número uno del estado le interesa ganar a toda costa el proceso, ya que es su primera elección y también porque el candidato del PVEM tiene abiertamente todo el apoyo del director del Infonavit, David Penchyna.

Para nadie es un secreto el distanciamiento que hubo entre el entonces candidato a la gubernatura, Omar Fayad, y el senador David Penchyna, diferencia añeja que vivió su cenit en el proceso “tricolor” interno de selección, al punto tal que durante los 60 días de campaña nunca, a ni un solo evento, asistió Penchyna por más invitaciones que recibió.

Ahora, en Omitlán, todo apunta a que las diferencias están vigentes y los priistas son los peores enemigos de ellos mismos. ¿Será por esa razón que el Comité Directivo Estatal se convirtió en una sucursal de la morgue? Ahí nadie sabe nada, si algún evento sucede, con antelación buscan ocultarlo, son frecuentes las solicitudes a los “amigos” de la prensa para que se voltean para otro lado y, recientemente, desde la cúpula de la oficialidad hidalguense fue nombrado un director de Finanzas nuevo con la única directriz de “cerrar la llave”.

La operación política que hay por todo el distrito de Pachuca; por ejemplo, corre a cargo de otra corriente interna que no reporta, acuerda o consulta en el comité estatal. Sus operadores se esfuerzan por ocultar estos trabajos pero, sobre todo, evitan mencionar al partido. Hasta ahora la única meta clara que dejan ver es la elección de 2018.

En la zona Otomí-Tepehua se reparten despensas a favor del proyecto del panista Rafael Moreno Valle y en su reciente visita a Hidalgo no se ocultó que los operadores tradicionales del PRI promovieron sus actividades. Entonces, ¿qué sucede dentro del partido “tricolor” de Hidalgo?

 

  Twitter: @bamtorre

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