Secuelas

Juan José Herrera

Juan José HerreraCuentan los que vieron, “con el Jesús en la boca”, que la madrugada del pasado jueves un grupo armado, integrado por al menos ocho sujetos montados en una camioneta de lujo, arribó al municipio de Zapotlán, de donde sustrajeron un cajero automático.

¿Cómo? Quién sabe, pero lo hicieron… otra vez.

También dicen que dicho ilícito lo cometieron en una estación de gasolina, la cual cuenta con un medio de comunicación especial y quezque directo con el llamado C4 instalado en la ciudad de Pachuca.

Sin embargo, en este caso (como en otros tantos), por alguna razón que aún no puede explicarse, los elementos de Seguridad Pública responsables del organismo que supuestamente atiende de manera inmediata cualquier asunto escabroso relativo a la delincuencia, tardó alrededor de 15 minutos en contestar.

En este lapso los pocos policías con que cuenta el ayuntamiento, al darse cuenta del hurto y ver pasar la veloz camioneta que ya llevaba dicho armatoste obviamente con el dinero adentro, del que aún tampoco se da cuenta, intentaron perseguir a los ladrones en una camionetita que gracias a dios todavía no se destartala… por completo.

En el camino se sumó una moderna patrulla de la Policía Federal, pero al verse rebasados en número y al ser más que evidente que la vida de sus tripulantes corría peligro, decidieron hacer como que no podían alcanzarlos y, como se dice en los barrios, pues “estos changos se les pelaron” con todo y el billete con rumbo al Estado de México.

Por si fuera poco, es más que notorio que el poco armamento con que cuentan las policías en sus respectivas alcaldías pues nomás no serviría pero para nada con relación al potente armamento con el que la delincuencia “se deja venir de frente” para consumar actos de este calibre.

En el caso concreto de Zapotlán, donde hoy gobierna el PRD y que, por cierto, perdieron relumbrados priistas que operaron peor que mal; pese a cumplir con todos los requisitos solicitados por la Sedena para la licencia colectiva de armas para los susodichos gendarmes no hay respuesta del estado ni para dicho permiso ni para la compra de (aunque sea) unas resorteras con aleación de metales más resistentes que las que cargan actualmente.

¿Cómo defender lo indefendible? Cuestiona más de uno en esa y en otras demarcaciones donde la presencia de cacos va a la alza.

Y luego, por si fuera poco, se les salen de los Ceresos los que ya habían sido capturados. Quizá no les gusta el trato que les dan allá adentro.

Por cierto que en el reclusorio de Pachuca, de donde escaparan tres peligrosos reos, durante todo un sexenio no funcionaron las cámaras de videovigilancia. Ahí las consecuencias, que también derivaron ya en las renuncias del director y subdirector.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap