El fin de la deuda y el gasto fáciles

David Colmenares

David Colmenares Es la hora de apostar a nuestras fortalezas internas, al estado de derecho, a la revisión de nuestras políticas públicas y a las relaciones fiscales de los tres ordenes de gobierno.

Tenemos debilidades y fortalezas, mecanismos de coordinación intergubernamental que han funcionado intermitentemente, pero son valiosos.

Ante momentos difíciles en materia presupuestal, tenemos que fortalecer las relaciones fiscales intergubernamentales, más allá de la discusión eterna entre que es mejor, centralismo o federalismo, sino arreglando cada orden sus problemas y enmendando sus errores.

En el caso de los estados y municipios la tarea no es nada fácil, debido a la existencia de inercias nocivas, de malas prácticas en la materia. Es claro que el tiempo del endeudamiento y el gasto fáciles ya terminó, tiempo teñido de opacidad y mala rendición de cuentas.

Los malos ejemplos de estados como Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, más los que vienen, son golpes bajos para el fortalecimiento del federalismo fiscal y de las buenas prácticas en la materia.

Algunas entidades federativas se sobre endeudaron en los últimos años, sus gobernadores apostaron al endeudamiento fácil y en consecuencia al gasto fácil, sin embargo hoy el costo para las finanzas estatales es muy alto. De acuerdo a las cuentas públicas 2015, pagaron de intereses fuertes cantidades para sus ingresos, estados como Veracruz 3225 millones de pesos, Nuevo León, 3110, Coahuila 2184, Chihuahua 1417, Nayarit 277, que quizás es de los más altos en función de sus ingresos.

Los congresos locales se acostumbraron a autorizar techos de endeudamiento, pero sin saber para que, con quien, como y a que costo, así no se ha necesitado tener buenos funcionarios fiscales, ni para los bancos evaluar correctamente el riesgo, porque con la garantía de las participaciones el pago está asegurado, a través del fideicomiso irrevocable de pago.

Obtener dinero fácil para que lo pague la siguiente administración o las siguientes generaciones, hace que sea igual de fácil gastarlo, sentirte como gobernante que eres un Rey Midas. Con razón el IMCO que dirige Juan Pardinas, publicó hace algunos años, la caja negra del gasto público.

Cierto los estados mexicanos son los más dependientes de las transferencias federales dentro de la OCDE, lo que muestra la debilidad de las haciendas públicas locales, dada la precariedad de sus ingresos propios.

Se puede incrementar la recaudación estatal y municipal, sin crear nuevos impuestos, sólo cobrando bien y sin desviaciones, lo que tienen. La recaudación estatal y municipal, no llega al 5 por ciento de los ingresos nacionales.

El fin del gasto fácil no implica forzosamente austeridad, sino gastar mejor y con mayor transparencia, así como una mejor rendición de cuentas. Si no lo hacen muchos se pueden quedar en el camino, rezagados y quien paga son los ciudadanos.

 

Twitter: @davidcparamo

 

 

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