La libertad de vestir: los zapatos de tacón

Amira Corrales

Amira Corrales Parece ser que hoy en día, toda fémina que se precie de serlo, debe tener en su guardarropa, zapatos de tacón. Estos no sólo te dan altura -muy apreciada sobre todo por quienes no somos altas- sino que estilizan la figura: hacen parecer las piernas más delgadas y resaltan glúteos y pechos. Pero, contrariamente a lo que en la actualidad está de moda, los tacones fueron usados también por hombres en Asia y Europa, moda que después tomaron las mujeres y por extraña razón dejaron de usar, hasta que a mediados de los 1800 se retomaron para fotografiar mujeres desnudas que sólo portaban zapatos de tacón –inicios de la industria pornográfica-. Y a partir de ahí se comenzaron a usar por todo el mundo como símbolo de la sexualidad femenina. El problema es que este tipo de zapato sí crea problemas de salud, desde los pies y tobillos –dolores en tendones, ligamentos y malformaciones- hasta afecciones en rodillas y columna vertebral, por lo tanto no es un accesorio inocente, quizá como la falda o el sostén. Muchas mujeres manifiestan que incluso se han acostumbrado tanto a los tacones que cuando no los usan, sufren dolores en pies y piernas y el sector salud lo avala, pero recomienda sustituir los tacones muy altos por otros de menos de 5 centímetros. Otras, sobre todo con la edad, nos hemos percatado del dolor que produce el usarlos durante muchas horas al día, y curiosamente nos permite reflexionar, si esta prenda es necesaria para lucir elegantes, sexys para gustarles a los demás como para poner en riesgo nuestra salud o sacrificarnos a sufrir dolores por estar guapas y altas. Pero como nos enseñaron que “la belleza cuesta”, estamos entrenadas para sufrir dolencias, con tal de lucir de acuerdo a la moda que nos “hace atractivas”, y si no habría que echar un vistazo a los corsés de las finas damas de la Europa monárquica, o a los zapatos minúsculos del oriente medio. Entonces, ¿de qué manera seguimos restringiendo nuestra libertad al vestir o qué precio tenemos que pagar por ser bellas? Y, ¿lo vale?

 

Twitter: @AmiraCorrales