La basura

Juan José Herrera

 

Juan José HerreraComo todo mundo ya sabe a estas alturas un apellido (y sólo uno) destacó por encima del resto en cuanto a contratos de obra otorgados durante el sexenio pasado.

Si bien ese mismo personaje sigue siendo del blanco fácil para quienes pretenden evidenciar anomalías y prebendas de la anterior administración estatal, también deberían sumarse otros nombres.

Recordado como “hombre fuerte” y operador político de Francisco Olvera, Miguel Ángel Cuatepotzo resulta hoy de igual forma uno de los señalados por la posible comisión de irregularidades al frente de la SEPH, cuyos apéndices extendió incluso a ciertas alcaldías.

Basta esperar a que se destape del todo la cloaca en Tizayuca, donde el expresidente municipal concedió (entre otros “inversionistas”) al primer personaje referido arriba, quien fuera el mayor operador financiero de la campaña de Olvera, la concesión a 20 años de una nueva planta tratadora de residuos sólidos, que por cierto desmantelaron de una ciudad en Estados Unidos debido al alto grado de contaminación que generaba y que requirió de 600 contenedores para su traslado vía barco y ferrocarril hasta Hidalgo.

Dicha planta, que pretende incinerar miles de toneladas de basura para generar energía eléctrica, representa un proyecto millonario que operaría en la comunidad de Tepojaco, donde no bastan las inconformidades por parte de la población respecto al tema, como en su momento sí frenaron la llegada de Befesa a Zimapán, pues son más afectaciones que beneficios, como daños a cultivos, al ganado y a la salud humana en varias vertientes.

No tiene que pensarse mucho la ruta que siguieron los empresarios involucrados para conseguir los permisos correspondientes, cuando se analiza y recuerda que Cuatepotzo Costeira es suegro (aunque no se sabe todavía por cuánto tiempo, pues ya hubo petición de divorcio) de Juan Núñez, exedil de Tizayuca emanado del PRI.

Lo que no se revela hasta ahora es precisamente las condiciones en que el gobierno de Núñez Perea garantizó el arribo de dicha planta, que funcionará bajo la razón social Valorización de Residuos Sólidos Urbanos de México (Valorsum), misma que mantiene tratos establecidos para el mismo tiempo con la alcaldía de Tulancingo por el exedil panista Julio Soto.

Lo que ya se confirmó es que no existe acta de aprobación por parte de la asamblea municipal y que tampoco el proyecto pasó por una consulta ciudadana, aunque ahora intenta a toda costa “socializarse”. Interesante además que dicha concesión sólo fuera publicada en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo el pasado 4 de julio, reduciendo al máximo su difusión.

Beneficios para quién, preguntan opositores al proyecto (que no son pocos), de entrada ya se consideran cobros por servicios a ayuntamientos como Pachuca, Tula, algunos otros del Estado de México y próximamente hasta la Ciudad de México.

Qué dirá la actual administración estatal o el Congreso local, sobre todo cuando este conflicto puede arreciar y terminar con saldos rojos. No es la primera vez que la basura se aprovecha.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap