Tres meses

Andrés Torres Aguirre

Andres Torres AguirreA punto de cumplir tres meses, la nueva administración estatal que encabeza Omar Fayad va adquiriendo forma y sentando las bases de un estilo inédito de trabajo para la burocracia hidalguense.

La clase política tradicional en Hidalgo no está satisfecha con lo que hasta ahora ha visto, de entrada, las viejas corrientes partidistas apenas tienen participación en el nuevo organigrama público, no existe ningún reparto de privilegios y lo más importante, hay una orden clara de revisar a fondo las cuentas públicas para denunciar y en su caso sancionar, a quienes pudieran haber abusado de su cargo como servidores públicos antes del 5 de septiembre pasado.

La reacción de los aludidos es obvia, una ola de críticas hacia la nueva camada de funcionarios estatales se filtra todos los días; cuestionan su vida personal, perfil profesional, experiencia en el servicio, tratando de exhibir carencias. Hasta ahora esa práctica es estéril, quizá porque no hay conciencia de que el objetivo de abrirle paso a una nueva generación lleva implícito un costo o riesgo, evidentemente, calculado.

Otro factor que entra en juego es que no se requieren perfiles especializados en áreas que desaparecerán como la Secretaría de Planeación o en las que serán reducidas a departamentos de otras secretarías.

Cada uno de los integrantes del primer círculo en el gabinete estatal tendrá que desarrollar su responsabilidad en la medida de sus capacidades, tienen la confianza plena de su jefe, pero depende de cauda uno conseguir los resultados que de ellos se espera. Saben que hay una evaluación permanente, tienen claro que dicho escrutinio va mucho más allá de cumplir horarios, giras y audiencias.

Otro de los tópicos que ha circulado en el mundo de los chismes gubernamentales en estos primeros tres meses se refiere a supuestos roces y competencias entre secretarios, nada más equivocado. Precisamente, al revisar el perfil y trayectoria de cada uno de los colaboradores cercanos a Fayad Meneses, resalta que todos se caracterizan por una constante lucha personal por destacar en las tareas que emprendieron, pero ninguno tiene afanes electorales. En este momento y mientras se mantenga la hegemonía en el grupo, no se divisa ninguna nube electorera en el quehacer gubernamental de Hidalgo; sin temor a equivocarme esta condición además de rara es benéfica para el mejor desarrollo del servicio público.

 

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