Mujeres contra mujeres: la trampa del patriarcado

Amira Corrales

Amira CorralesEn una entrevista realizada a la fundadora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de Cambridge, Juliet Mitchell, y publicada por www.theclinic, la renombrada doctora, señala que “si el feminismo se trata de algo, es de decirles a las mujeres que no permitan ser usadas en contra de otras. Y esto ocurre cada vez que las mujeres usan su posición de privilegio olvidando que la mayoría no son eso… el patriarcado opera no sólo con la oposición de hombres contra las mujeres, sino también de manera crucial, poniendo a mujeres contra mujeres. Tal oposición socava cualquier posibilidad de protesta de las mujeres contra su posición. El feminismo debe ir es esa vía: incluso las que no lo necesitan, las mujeres aún bellas y jóvenes, deben apoyar a las oprimidas. Es decir, el feminismo se trata fundamentalmente de promover la solidaridad entre mujeres. No se trata de querer a todas las mujeres, sino de solidarizar. No atacar, pero sí mostrar cuando una mujer permite ser usada por el patriarcado en contra de otras”.

Muchos y muchas estudiosas han puesto énfasis en lo importante que es el apoyo de las mujeres con su grupo oprimido, a esta solidaridad la han llamado sororidad. Y es cierto que cuesta trabajo argumentar a las personas que dicen que las mujeres nos atacamos a nosotras mismas, que competimos por belleza, simpatía y la atención de los hombres, que no nos gusta el éxito de nuestra vecina, o si se queda únicamente de ama de casa. El embrujo de la industria de la belleza dice que no hay mujeres feas, sino mal arregladas, pero la competencia es por lo que poseemos por fuera y se olvida empatizar con el interior. Yo siempre he afirmado que si los genes no te dieron lo que se considera bello, ¿por eso no vales como mujer? Y ¿si no quieres hijas e hijos? El feminismo fomenta no sólo la tolerancia sino la aceptación entre nosotras de la diversidad de lo que somos y pensamos las mujeres, dicho de otra manera: no nos atacaríamos entre nosotras si fuéramos verdaderas feministas.