2016

Andrés Torres Aguirre

Andres Torres Aguirre El año que está próximo a concluir dejará huella en la historia local por diversas razones, todas merecedoras de análisis detenido, principalmente por ser inéditas y por su trascendencia.

En junio se llevó a efecto “La Madre de todas las elecciones”, un proceso concurrente en el que los hidalguenses eligieron de una vez a su gobernador, diputados locales y alcaldes.

Los diputados locales electos en esa oportunidad serán también los únicos en la historia en fungir en su cargo sólo dos años, debido a los ajustes en la calendarización para lograr ese empate.

También, como nunca antes, los partidos opositores al PRI, organismo político que mantuvo su hegemonía en Hidalgo durante más de 70 años, ganaron juntos más ayuntamientos que nunca y dejaron al “tricolor” con apenas 16 victorias de forma unitaria en 84 municipios.

En los Poderes Ejecutivo y Legislativo el PRI mantuvo las aguas a nivel, ganando ambas elecciones pero ya bajo un nuevo esquema de trabajo.

Casi al cierre del año el nuevo gobierno estatal toma forma con una orientación diferente en la cual se privilegia la juventud y la renovación. Atentos a las dinámicas sociales o por necesidad, la clase política del estado acepta, poco a poco, la urgencia de aplicar nuevas estrategias en el servicio público, eliminar la opacidad en el manejo de los recursos y sobre todo eliminar la corrupción.

Estos temas resultan muy sensibles aún para un amplio sector de los hidalguenses que vivieron décadas de cacicazgos regionales.

La nomenclatura local avanzó siempre al amparo de las reglas políticas priistas hasta que la realidad los llevó a un punto de quiebre.

Simplemente el sistema político tal y como se aplicó en Hidalgo ya no resiste porque se sustenta en una red de complicidad por la que circuló muchísimo dinero; recursos que hoy ya no existen.

 

Twitter: @bamtorre

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