Palabras

Juan José Herrera

 Vivió en carne propia, una vez más, el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, el poder de las redes sociales y es que desde el fin de semana pasado sus comentarios fueron motivo de mordaces críticas que rebasaron incluso las fronteras nacionales.

Si bien es cierto que hay situaciones que requieren de toda seriedad, como la entrega de beneficios a la población más vulnerable del estado, también lo es que las guasas del mandatario estatal han sido sacadas de contexto con claras manifestaciones políticas.

El asunto de Acaxochitlán, que por cierto algunos comentaristas universales no logran pronunciar ni escribir bien (incluso ni con ayuda de google) cobró sus consabidos tintes virulentos y pretendió “crucificar” al hidalguense, a quien ya se acusó de todo.

Quien esto escribe tuvo oportunidad de ver y oír muy de cerca buena parte de la campaña del entonces candidato Omar Fayad, quien concibe la política desde otra perspectiva, que incluso rompe los cánones más arcaicos del partido que lo llevó al poder: el Revolucionario Institucional.

Desde entonces conocimos a un Fayad para quien el chascarrillo y el humor eran fundamentales a la hora de dirigirse a cualquier auditorio, si bien no todos los foros son iguales y no todos aguantan la broma o entienden el sarcasmo, esa característica resulta impronta en los ánimos del hoy jefe del Ejecutivo local.

Sin pretensiones de apologías a lo ya señalado y restregado por medios locales, nacionales e internacionales, pienso también en los intereses detrás del desprestigio, la lucha interna y hasta los “fuegos amigos” ya reconocidos por el propio Fayad Meneses.

Queda claro que pensar en un discurso anacrónico cuando los ojos del mundo (de manera literal gracias a internet) están siempre sobre la figura política, ya no resulta de ninguna manera factible, sobre todo cuando una buena parte de la ciudadanía (mercado meta en términos propagandísticos) está integrada por jóvenes (los nuevos probables votantes) ávidos de información.

Hace también algunos meses Fayad fue ya testigo de dicho poder; para nadie es un secreto lo que padeció (y casi fue “sepultado” entonces) con la famosa “Ley Fayad”, tema que al final supo aprovechar y revertir con la nada despreciable cifra de 2 puntos porcentuales más en su popularidad a escala nacional, que sin lugar a dudas le sirvieron para ganar la designación y competir por la gubernatura.

¿De verdad es tan malo que el hoy gobernador siga presente día tras día en diarios, noticieros o revistas? Cuando la promoción constante es “gratuita” quizá no es entonces tan negativa como una gran mayoría considera… ya lo dijo De Quevedo: “Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una”.

 

     Twitter: @juanjo_herrerap