Daño nuevo

Juan José Herrera

Como nunca antes en la historia de la entidad las protestas sociales relativas a la liberación de precios de gasolinas, anunciada desde el recién fenecido 2016 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y que representa un incremento real de hasta un 20 por ciento, se hicieron presentes apenas nació el 2017.

A partir de la entrada en vigor de dichos aumentos el ánimo de la población cobró conciencia de lo que representa esta estrategia planificada, comprobada y aprobada por el Congreso de la Unión a través de la Reforma Energética, pues representa un golpe directo a los bolsillos de quienes menos tienen porque comprende una escalada de precios tanto en productos como en servicios.

No obstante, la convocatoria inicial en Hidalgo por parte de supuestos inconformes ya fue aprovechada en varios municipios por grupos disfrazados que a kilómetros apestan sus militancias partidistas y querencias a determinados apellidos.

Basta ver el Valle del Mezquital y en particular la región de Ixmiquilpan y Actopan, donde ya hubo disturbios y hasta presencia de encapuchados; por citar un ejemplo.

Otra de las aristas a analizar es el hecho de que muchos políticos (priistas y panistas de la vieja guardia, sobre todo) siguen recibiendo los beneficios de las concesiones de Pemex y administrando gasolineras en diversos puntos de la entidad y la capital hidalguense, con lo que puede comprenderse mejor por qué nunca las legislaciones ni los acuerdos locales o foráneos terminan de beneficiar realmente a las clases más desprotegidas.

Con temor a estar en lo correcto debe decirse que aún no vivimos lo peor del llamado “gasolinazo”, puesto que las secuelas del tema son y serán amplias y pese al silencio establecido hasta ahora por parte del gobierno estatal al respecto no queda más que esperar, porque sin duda el costo político viene con cargo a la federación y con trama de 2018.

Al pensar de igual forma que hace tan sólo algunos meses el robo de combustibles de los ductos de Pemex en puntos específicos del estado era una constante, no debe especularse ya demasiado para anticipar el recrudecimiento que tendrá dicha acción, donde se sabe quiénes y cómo operan pero no son detenidos.

Y, por si fuera poco, hay que considerar el probable aumento que tendrán las tarifas del transporte público, que ya analiza la subsecretaría del rubro, donde por cierto es más que evidente que no hay avances con respecto al pésimo servicio que prestan algunos choferes.

Así que sin más… ¡muy feliz daño nuevo!

 

     Twitter: @juanjo_herrerap