¡Está cañón!

Juan José Herrera

Juan José HerreraApenas el año pasado el tabulador de sueldos de los integrantes del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH) sufrió modificaciones que derivaron en un nada despreciable aumento para consejeros de dicho organismo.

Los salarios completos y detallados fueron dados a conocer en su momento por la reportera de este medio de comunicación, Rosa Gabriela Porter, ante cuya nota no se hizo esperar la respuesta por parte de la presidenta, Guillermina Vázquez, quien pretextó el incremento de un “raquítico” 5 por ciento a sus honorarios, con lo cual recibe nomás 55 mil 860 pesitos al mes.

Cada consejero, entre ellos Salvador Franco Assad, obtienen a su vez, de acuerdo con ese mismo tabulador salarial, la cantidad de 44 mil 358.68 pesos por sus indispensables servicios a la democracia local.

Lo anterior viene a colación cuando el propio Franco y el resto de integrantes del IEEH parecieran buscar el argumento idóneo ante una realidad por demás aplastante, donde el incremento a los precios de los combustibles representa la “gota que derrama el vaso” en los ánimos de una sociedad más que vapuleada por las decisiones de sus propios gobernantes.

Al menos en Hidalgo, así como en otras contadas entidades federativas, hubo respuesta en materia de ahorros desde la administración que dirige Omar Fayad, estrategias que encuentran eco conforme pasan los días en ámbitos como el empresarial, educativo y por su puesto en aquellos que tienen que ver con la economía.

Si bien algunos planteamientos del mandatario estatal ya formaban parte de sus promesas de campaña, hoy cobran mayor importancia ante una soga que cae desde lo más alto y que parece ahorcar a una sociedad ya de por sí afligida.

Retirar privilegios a funcionarios públicos, a SERVIDORES pues, representa una estrategia que no a todos los estómagos vino bien, sobre todo a los de esa clase política acostumbrada a que el erario les pagara absolutamente todo, incluyendo, como recién comentaban a quien escribe, los “pomos” para los festejos personales (bautizos, bodas, XV años o cualquier pachanga entre cuates) que solventaban las finanzas públicas (eso sí facturitas en mano) hace apenas unos cuantos meses.

Y es que entre las apuestas de Fayad destaca la reducción del financiamiento a los partidos políticos en tiempos no electorales, pero que a ojos de los consejeros del IEEH “no se puede jefe”, porque es asunto complejo, al depender de una reforma a la ley federal en materia.

De querer sumarse y contribuir a los esquemas presentados por el gobernador, los mismos funcionarios electorales bien podrían, aunque sea de “a mentis” (dijeran los niños), proponer la reducción de sus propios salarios y gastos de representación. Lo cierto es que la realidad es otra y a veces pega como bala de cañón.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap