Gorros rosas

Amira Corrales

Amira CorralesEl domingo pasado el mundo fue testigo de una gran manifestación de personas, principalmente mujeres, en contra del racismo, sexismo y populismo del recién nombrado Presidente de los EE.UU., Donald Trump. Esta marcha, que se organizó desde redes sociales y tuvo una de las mayores convocatorias de las que hemos sido testigos a través de la historia, fue preparada con algunos meses atrás, precisamente para realizarse el día después de la toma de protesta de uno de los presidentes electos más polémicos de la historia de los Estados Unidos y el planeta entero.

El populismo llegó a Norte América, nación pionera y amante de la democracia, que sin importar los riesgos que podría sufrir ante un candidato por demás inculto, ignorante, racista y machista, lo eligió debido a su discurso radical de odio. Sus declaraciones y posturas sobre las mujeres, donde las dibuja como meros objetos sexuales, de decoración, para utilidad del hombre blanco y rico (macho hegemónico), hizo despertar a las feministas que todas (y algunos) llevamos dentro, así como a grupos de minoría discriminada y excluida como gente de color, de origen latino o indígenas, o a la gran mayoría oprimida: mujeres de todo origen. El mundo vio y escuchó que, independientemente de nuestras diferencias, las mujeres pueden sumar a todos y todas en una protesta pacífica donde muchas portaron gorros rosas tejidos. Lo que más me llena de orgullo es que se le demostró al mal llamado hombre más poderoso del mundo y a quienes le apoyan que el feminismo no divide, no odia, no oprime, no mata (contrario al machismo, aunque existe quienes creen que es lo opuesto al machismo), sino que suma, exige y lucha por la igualdad de toda la humanidad. En su discurso inaugural, Donald Trump, nunca pronunció la palabra mujer, dato que llama poderosamente la atención, ya que somos más de la mitad del mundo. Es un momento donde los pueblos deben darse cuenta del poder del feminismo, como ideología, revolución, o forma de vida para alzarse contra los tiranos y lograr su respeto e igualdad.