Convicción no obligación

David Tenorio

FOTO DAVID TENORIO COLUMNAEnrique Tierno Galván decía con mucha sorna que “las promesas electorales estaban hechas para no ser cumplidas”, y también aconsejaba a ciudadanos que “votarán por políticos que menos promesas hicieran, puesto que ellos serían los que menos promesas incumplidas tendrían”. En la práctica, las promesas son usadas como estrategia habitual de campaña, ya desde la época de los romanos hacían uso de ellas, da fe la carta escrita por el general Quinto Tulio Cicerón a su hermano Marco Tulio Cicerón, donde le daba consejos para ganar la elección para cónsul de Roma.

Uno de los consejos decía: “Gana el voto de indecisos y mantén el voto de los fieles. En una elección existen tres cosas que garantizan votos: Ofrecer favores, dar esperanza a la gente y transmitir emociones personales”.

En la pasada campaña electoral a la presidencia municipal de Pachuca, Yolanda Tellería llevó a la práctica las tres. Las promesas fueron varias, de las cuales no ha cumplido ni una sola. Analicemos sólo tres: “El primer acto de gobierno será escuchar a la ciudadanía”. “La transparencia no será una obligación sino una convicción”. Y “no más un gobierno municipal opaco y poco transparente”.

Uno de los reclamos más sentidos de los pachuqueños es el retiro de parquímetros del primer cuadro de la ciudad capital. La autoridad municipal ya declaró que el convenio con la empresa “Comuni Park” es perfectamente legal, este por 10 años y hasta por 2 mil 500 espacios y con las condiciones pactadas en el contrato, firmado por la anterior administración.

“Escuchar a la ciudadanía” es su primera promesa incumplida. Bajo el argumento de la legalidad, hasta ahí estaría bien. Pero qué pensaría la población, que un porcentaje de lo recabado parara en los bolsillos de los regidores e inclusive de la munícipe. Por lo menos, dicen, así era en la pasada administración. Tal rumor tomó visos de seriedad, al ser manifestado por un par de exregidores de fracciones partidistas distintas. De ser así se explicaría el motivo por el cual la animosidad para retirarlos pasó a franca complacencia, bajo el argumento que la cláusula de recisión sería muy costosa para la ciudad. No han presentado prueba del apotegma, por lo que no puede asegurarse que así sea. Pero, para alejar cualquier sospecha, sería conveniente que el ayuntamiento dé a conocer el contrato, ya que como lo declaró Yolanda Tellería: “la transparencia no es una obligación, sino una convicción”.

 

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